Yo, me quedé en casa
Los
medios de comunicación y las redes sociales ardían estos días pasados. La gente
alquiló coches para irse a las afueras de las ciudades. Se reunieron con grupos
de amigos en los sitios más comentados para ver el eclipse que, se decía, se
propagaba, era único en nuestras vidas.
Había
gafas por todas partes, se vendían en tiendas de óptica y también se regalaron desde
instituciones como ayuntamientos. Las gafas para ver el eclipse llegaban a las
casas y a las manos invitando a participar en el gran evento espacial. Eran un
bien útil y saludable. Necesario. Como necesarias fueron las mascarillas
durante la pandemia.
No
acudir ayer a algún lugar alto y bien orientado al oeste era de gente rara. Había
que presenciar el fenómeno astral único en más de un siglo en la península
Ibérica. Pero luego indagando tenemos que ha ocurrido un eclipse parcial en el
año 2005; y el último ocultamiento total se pudo observar en el año 1959 desde
las Islas Canarias.
Adultos y no tan adultos
parecían abducidos por el hecho que se daba a conocer y se difundía con la
antelación suficiente para ir incrementando el interés día tras día.
Ya por la mañana los
autobuses tardaban más de lo habitual en llegar a las paradas, los usuarios
parecían presos de un afán inexplicable. Y todo ocurría en plena canícula, con
la enésima ola de calor sobre nuestras cabezas. Así de asfixiados y con el agua
racionada por la sequía, se acercaba el eclipse para más emoción y caos
veraniego.
Hubo gente que se quedó en
casa. La opción de organizar algo alternativo cobró fuerza entre los que
preferían no dejarse llevar por la corriente. Habrán ganado en tranquilidad por
no arriesgar a dañarse los ojos, o porque no se fiaban de las gafas ¿homologadas,
quien sabe?, o porque había que llevar
la contraria, que también está bien en ciertos momentos de marabunta urbana.
A la vuelta del verano, o ya
hoy mismo, estaremos haciendo balance. Y puede que surjan los problemas por ese
gasto de las administraciones en gafas fabricadas en no sé dónde. ¿Eran un
producto imprescindible? Seguro. ¿Hubo intermediarios y comisionistas sospechosos
en las adquisiciones? Habrá que comprobarlo.
También se puede leer en Diario Siglo XXI
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Puede dejar su comentario.