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viernes, 24 de julio de 2026

Creer a Zapatero


Después de la entrevista en TVE

 

A la mayoría del electorado que vota habitualmente a los socialistas, las respuestas de Zapatero sobre el proceso que le implica en varios delitos, le habrá gustado sus respuestas.

Fueron preguntas independientes, mordaces y ajustadas a las noticias que rodean a su procesamiento. Pero en las contestaciones hemos visto al Zapatero auténtico, al noble y bienaventurado hombre de paz y amor que siempre desprende su presencia.

Las gentes de buena fe ya suponían lo que iba a decir de las joyas. Ocurrió tal como dijo: las almacenaron allí sin saber qué hacer con ellas, sin pretender venderlas ni traficar con ellas. No querían usarlas y, cuando fueron encontradas, se acordó de la decisión que se debería haber tomado y no se tomó en su día.

El tema tan llamativo de las joyas sirve para vapulear a una persona inocente. Inocente, si, con sentencia o sin ella, Zapatero es inocente. Es un blanco fácil pero él no lo sabía. Le bastaba con pensar correctamente y esperaba que con ello vendría añadida la confianza de la gente y de las instituciones del Estado.

El caso de las joyas le gusta mucho a sus oponentes porque indican al ladrón que todos son de su condición. Y aquí se ha visto claro que no.  Es ridículo pensar tal cosa. Pero también deja en ridículo a una persona decente como él, que cayó en una situación insólita e insostenible.

Y digo decente porque Zapatero no ha cambiado. Por muchos indicios que reúnan en el proceso inculpatorio, la persona es la que es. Más allá del juicio, de los años que quedan de perjuicio, a la gente de buena voluntad le dará igual una sentencia que otra. Verá en él al presidente que fue y se sentirá identificada con el inesperado destino que se le ha presentado.

 

Dijo bien, ya no se puede ver o comunicar con los amigos sin tener en cuenta que lo dicho, escrito o dibujado aparecerá mañana en los medios de comunicación porque un juez está investigando en nuestro trastero si tenemos objetos de valor sin declarar, por ejemplo.

 

Muchas personas que no están en el día a día de la política se preguntan cómo es que un partido o una organización de determinada ideología pueden presentar denuncias en los juzgados contra personas conocidas o no conocidas.

Las filtraciones a la prensa, unidas a lo anterior, hacen pensar que estamos ante una crisis de la justicia como nunca antes hemos vivido.

La ciudadanía espera de los tribunales que se ocupen de los delitos que perjudican a la gente, que persigan el delito, si, pero no porque los autores sean personas de reconocido prestigio y que, además, pertenezcan a determinada ideología.

Zapatero pagará su pena. Lo hará de una forma ejemplar para muchos de sus seguidores. Es de esperar que le cambiará la vida después de lo está atravesando, pero su fortaleza  y  su creencia en la honestidad marcará el estilo de su penitencia.

 

© Áurea Sánchez.

  También en Diario Siglo XXI

 https://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/5963979/creer-zapatero

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