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miércoles, 5 de julio de 2023

La izquierda necesita ser espoleada

 

La incógnita electoral del 23J

 

Los partidos que integran la coalición de Gobierno estaban afanados en la gestión pensando que los resultados de su trabajo iba a ser reconocido en las elecciones municipales y autonómicas del pasado 28 de mayo. No fue así. Una gran mayoría de sus votantes se quedaron en casa e incluso un buen número se pasó al bando de la derecha. Son esos electores que tanto les da un gobierno que otro, una ideología que otra, con tal de que mantengan tranquilidad en la calle y en las instituciones. Pero la ideología ultra lo pone todo en peligro.

Gran cantidad de los que se quedaron en casa se habrán sorprendido del éxito de la derecha y la ultraderecha. Estaban perdidos en el bosque. Los árboles no les dejaban ver la arboleda. Oyeron voces y ecos con ruido, sobre todo mucho ruido, de las televisiones y las redes sociales desbocadas. Desbocadas, sí. Como nunca en nuestra joven democracia los políticos de la derecha y la ultraderecha sueltan palabras indecentes, ofensivas y desvergonzadas.

Tardó mucho tiempo la izquierda en reaccionar. Por eso son aplaudidas las agallas de Pedro Sánchez, que, una vez más, se pone al frente de la reacción liderando la petición de cambio de rumbo de las encuestas. Es lo que sus seguidores necesitaban. Está espoleando en los medios de comunicación a los votantes de izquierda y clama por la capacidad de reacción ante eventos inesperados e involucionistas.

El Gobierno quería hablar de economía, que va como una moto, y, sin embargo, tiene que bajar a la arena y luchar en la plaza de toros que no quería, enfundarse el traje de luces y torear a Abascal y a Feijóo como mejor puedan en terreno enemigo.

 Los electores quieren ver la lucha cuerpo a cuerpo de los dirigentes políticos y si es en televisión y en prime time, mejor. No le queda más remedio a Pedro Sánchez y a Yolanda Díaz que salir al ruedo con las derechas y lidiar allí dónde y cómo sea posible, con tal de que el electorado de la izquierda se vea motivado lo suficiente para salir a votar el 23 de julio.

Fue en los medios de comunicación donde se crearon discursos negativos como el denominado “sanchismo” y es en esos mismos medios donde  también se tienen que desmentir, aclarar y crear nuevas propuestas frente a las insidias, las noticias falsas, los engaños y las mentiras.

Tenemos miedo a Vox y hay razones sobradas para ello. Se enumeraron estos días los motivos para rechazar sus discursos, pero es que el advenimiento de estos políticos ultras, que se nutren de la buena fe y la apatía de la gente, son peligrosos para el bienestar general y el progreso del país. Causan malestar en la población e inseguridad.

Vox no solo contrae la economía sino que nos deja sin aliento. Encoje el pensamiento a propios y extraños. Con razón Pedro Sánchez preguntó ¿de dónde salen estos? Una cuestión que muchos se la habrán planteado estos días al ver las joyas de este partido ultra elevados a las mesas de los parlamentos autonómicos. Y no solo eso, introducidos  también en los gobiernos autonómicos y locales.

Sin embargo el PP los acepta, los normaliza y los eleva a los altares. Pero para gobernar con ellos tiene que asumir su ideario involucionista. Ya están justificados por Feijóo, porque dijo que si se necesitan sus votos, lo lógico es que entren en los gobiernos. No pensábamos llegar ahí. A tanto no. ¡Qué ingenuos fuimos!

Los votantes de Vox están en nuestro entorno (aunque en Galicia no tienen representación o es bien escasa). Son vecinos nuestros, familiares nuestros. Viven muy cerca. Son desencantados de la vida por cuestiones personales. Podemos hablar de aquella mujer que me encontré en el mercado el otro día y que está preparando oposiciones a los 50 años; o el jubilado que se reúne en el bar de abajo y necesita un orden establecido de antemano, sin pensar que el primero que perdió el orden que necesita en su vida privada es el mismo. Sin embargo, espera que los políticos le solucionen su incertidumbre en la que se pierde cada día al levantarse de la cama. Ahí está Vox para solucionar la vida personal de los despreocupados como él.

El votante de Vox es aquel empleado de banca que, encerrado en su oficina durante años, reacciona de forma airada al ver que en su calle han construido varias rotondas. Antes circulaba recto y ahora tiene que dar un rodeo, pues no le gusta. No piensa en el conjunto del tráfico, piensa en su itinerario. No se da cuenta que la rotonda facilita la circulación de cientos de vehículos cada día en esos cruces.

El votante de Vox quiere protagonismo, hacerse ver, porque el partido le dice que tiene razón, aunque  sea una aberración lo que pide. El seguidor de Vox necesita ver representada su ingenua y engañosa aspiración porque así da un sentido a su vida. Se nutre, por tanto, de ancianos, de gente de mediana edad y de jóvenes sin el futuro resuelto. Pero también se nutre de abogados del Estado, como Macarena Olona, hoy fuera de Vox y liderando un partido propio. Dijo esta señora abogada en una entrevista que se hizo de Vox en el País Vasco, ejerciendo su profesión; que le atrajo la idea de una España unida. Esa fue su reacción personal a una situación de incertidumbre. Pero no olvidaremos aquellas barbaridades dichas en el Parlamento como portavoz de Vox.

Votante de Vox es ese abogado vecino con el que me encuentro en el bar donde desayuno cada mañana. De buena familia, con largos apellidos.  Argumenta que Vox dice lo que el PP no se atreve a decir. Varias veces me lo ha espetado a la cara y yo me quedé pensando en lo que quiere que diga el PP y no dice. Ahora ya lo sé, lo estoy oyendo en boca de Feijóo.

Votante de Vox es ese médico jubilado que cada día con más valentía (como ellos dicen) expone su criterio personal sobre el aborto, la inmigración y la violencia de género. Quiere normas claras y leyes que le ayuden a expulsar de su terreno semiurbano a un okupa al que tuvo que llevar a juicio. Quiere resolver sus cuestiones personales con leyes y normas que nos afectarían a todos.

Seguidores de Vox supongo que son esas madres de adolescentes y preadolescentes que se quejan de la información sexual que reciben sus hijos en los colegios. Quizá están pidiendo el pin parental en Galicia, donde gobierna el PP. Cuando se les pregunta a estas madres si esa información inadecuada (según ellas) que han recibido sus hijos preadolescentes en el colegio,  proviene de esas clases con un profesional (matrona en este caso), o de amigos de sus hijos, que se informan por las redes sociales o internet, entonces no saben, dudan si sus hijos se quejan de lo que han escuchado en clase o si sus hijos lo que quieren es saber más a propósito de la clase recibida. Las madres piensan que es demasiado pronto para escuchar cierta información y culpan a los colegios de ir demasiado deprisa. Quizá lo que tendrían que hacer los colegios es darles escuela de padres a los progenitores y luego hablar con los hijos.

¿Y si es cierto, como dice Xosé Manuel Beiras, que Vox es un producto del gran capital como reacción a las revueltas por la crisis económica del año 2008 y el nacimiento de Podemos? Ya vimos cómo se alimentaron electoralmente de Ciudadanos y ahora socavan los cimientos ideológicos del PP. Los populares van a tener que confeccionar trajes a medida de Vox para ahuyentarlos de los parlamentos. Les va a costar superar a los de Abascal en deslenguados, pero ya están aprendiendo. No reconozco al propio Feijóo con los exabruptos que está desplegando como líder de la oposición. Defrauda. Esperábamos algo mejor de él. Es un corderito con piel de lobo, pero cuidado porque le pueden acusar de “derechita cobarde”.

Finalmente, ¿dónde están las asociaciones de intelectuales y artistas que en otras ocasiones publicaban manifiestos a favor de un gobierno de izquierdas? Están tardando en unirse al movimiento para evitar un gobierno de derecha con los ultras.


También en Diario Siglo XXI,La izquierda necesita ser espoleada (diariosigloxxi.com)

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jueves, 1 de junio de 2023

Perdidos en el bosque

 

Cómo nos atiborraron de ruido y ecos en la campaña electoral

 

Los protagonistas de estas elecciones del 28M fueron los abstencionistas que,  callados y tristes, se quedaron en casa.  Forman parte del grupo no movilizado de la izquierda que dejó crecer al PP, que se nutría, a su vez, de los votos de Ciudadanos.

No fueron a votar los inmovilizados. Son esos que se quedaron clavados en el suelo ante un inminente ataque.  Padecieron el mismo miedo que sufren las víctimas de violencia sexual.  Les afectó la parálisis momentánea, de la que se beneficia habitualmente el enemigo atacante.

Algunos que votaban a Izquierda Unida no acudieron al colegio electoral por comodidad: “Tendría que haberlo hecho por mi vecino que se encarga de jardines y parques, y es un buen político,  pero esta vez no fui a votar, no”. Me dice una amiga.

“Esta es una ley contra los propietarios” —dice otra amiga que se queja de la ley de alquiler de viviendas, que entró en vigor estos días—. En Galicia no se declararán zonas tensionadas, y a mí no me afecta —prosigue— pero no se puede intervenir el mercado como si fuera este un régimen comunista.” Sé que se conoce la nueva ley al dedillo y, sin embargo, repite frases y argumentos que me recuerdan a eslóganes de las derechas contra Pedro Sánchez. Quizá es una persona contaminada con la toxicidad que nos afecta a todos. Somos víctimas de los tiempos en que vivimos. Las redes sociales suplen a los medios de comunicación. Y me temo que los medios de comunicación tradicionales se puedan contaminar de la toxicidad de las redes sociales.

El día de las votaciones un vecino comenta en la panadería que no sabe a quién votar (ya había votado) y que le preocupa la situación. Quiere decir algo pero no conoce la posición de los que le escuchan. Teme que sean del PSOE, y se aventura a decir: “Si fuera la época de Felipe González, si, pero ahora, no”. Es decir, contra Sánchez. Hay que ir contra Sánchez.

Lo peor fue la travesía. Cruzar el bosque durante la campaña semejó un viaje a ninguna parte empachados de ruidos sin sentido. A veces pudimos escuchar alto y claro  a líderes políticos hablar de “derogar a Sánchez”, “acabar con el sanchismo”, “que te vote Chapote”  y otros semejantes. Todos fueron  altisonantes y  parecían tener como única misión acabar con el enemigo a batir en las urnas, y este era el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Si en la primera parte de la campaña el protagonista fue Bildu por incluir a condenados por delitos de sangre en sus listas y el culpable era Sánchez; la compra de votos incrementó el ruido en la segunda parte, pero el culpable volvía a ser Pedro Sánchez, aunque esa compra beneficiara al PP.

El ruido taponó a los mensajes, a la verdad y a las ideas. Se hizo trampa (y trumpismo también). Quienes quieren acabar con el Gobierno de coalición no escatiman en gamberrismo. Todo les vale. Seguirán con el ruido y los mensajes cortos, directos y acusadores, que llegan muy lejos porque van con eco.

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Perdidos en el bosque (diariosigloxxi.com)

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Perdidos en el bosque. Cómo nos atiborraron de ruido y ecos en la campaña electoral - Liverdades

Y Enrique publicó su libro

 

La sombra de Diana es alargada

 

No hay nada más revolucionario que un hijo cuando reniega de su núcleo. Y esto sucede en la familia más emblemática del mundo.

Recordarán los que siguen el tema aquel documental del año 2017 con el que se promocionaba la salud mental entre los jóvenes. Aparecían Catalina, Guillermo y Enrique hablando del bienestar psíquico de forma natural y terapéutica. Nada hacía pensar por entonces que el problema entre los hermanos era tan grande.

No importa que Enrique revele cuestiones en las que queda malparado como que mató a un número determinado de talibanes o que tomó drogas como la  cocaína en su adolescencia. Lo que imprime carácter a su autobiografía es que reniega de su familia y de toda la pompa que la rodea. El público en general suele creerse la mítica historia de la realeza, pero él pone el contrapunto, el dedo en la llaga de su propio dolor.

El libro aclara hechos muy jugosos que desmienten el relato oficial como que los hermanos se llevaban bien y que por eso Enrique fue el padrino de Guillermo en su boda; que los dos aceptaron de buen agrado que su padre se casara con Camila, o que el problema surgió con las cuñadas Catalina y Megan, cuando no era así. Hubo una agresión física de Guillermo a Enrique antes de que este abandonara la familia. Relatos determinantes que cambian nuestra perspectiva sobre lo ocurrido en los últimos años en Inglaterra.

El punto de vista de la biografía coincide con el de la fallecida Diana de Gales. El hijo conecta con su pensamiento y su aislamiento de una forma traumática y nos hace suponer que también telepática. No se entiende la narración si no se tiene en cuenta de donde viene el sufrimiento del personaje.

El hijo menor de Diana busca y rebusca en el pasado para comprender su presente y no duda en poner patas arriba el establishment con tal de que conozcamos su verdad.

Porque de verdades va su libro Principe Harry en la sombra. La principal es que desmiente el relato oficial sobre aspectos importantes de la familia real y que le atañen a él de forma directa. Lo habíamos supuesto, pero nadie se atrevería a decir en público que Enrique es el recambio de su hermano Guillermo. Él lo dice, y lo explica sin tapujos. Como la rueda de repuesto que iba en el coche (spare Wheel) él se siente el spare de su hermano y como tal se describe. Porque quiere que todos le comprendamos, le apoyemos en su aislamiento, en su escondite, le conozcamos desde su sombra.

El problema es que Guillermo, llamado a ser futuro rey, como heredero que es, queda descrito de una forma poco ventajosa. Y ya venía de antes, cuando se dijo que es indeciso y poco seguro. Cualidades opuestas las encontramos en su esposa Catalina, lo que se da a entender, incluso desde el discurso oficial,  como su gran suerte y su acierto más importante.

Pero, lo que es peor, no solo es indeciso sino que es agresivo. ¿Qué podemos esperar de un rey que agredió a su hermano y le invitó a pelear cuerpo a cuerpo?

Lo más llamativo de Guillermo fue que utilizó dos veces en su intervención pública la palabra paranoia para describir a su madre. Diana no se lo perdonaría. Tampoco lo hará su hermano Enrique. Fue con ocasión de la investigación sobre el periodista de la BBC que engañó a Diana de Gales para que concediera la entrevista al programa Panorama, en el que la princesa dijo aquello de “en nuestro matrimonio éramos tres, demasiada gente”.

 

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martes, 4 de octubre de 2022

Marilyn vista por Norma Jeane

 

El movimiento “me too” entra de lleno en el cine

Nunca antes nos mostraron al mito cinematográfico como en Blonde. Porque hasta ahora, e incluso después de estrenarse la película sobre Marilyn Monroe, los expertos siguen con la cantinela del mito erótico y de la luz y del reflejo que representó la actriz en su época y a lo largo de la historia del cine.

 Pero lo que contemplamos en Blonde es a Marilyn  vista desde Norma Jeane. Y es así cómo nos damos cuenta de hasta dónde está transformando el cine el movimiento “me too”. Ni siquiera aparece en las escenas finales ese tan repetido acto cuando canta “Happy birthday Mr. president. No, no hace falta en esta película. Esta historia va de lo que vio con sus ojos la actriz, de lo que deseaba y odiaba, de lo que ansiaba y no obtenía. De cómo la utilizaron y de cómo ella misma pensó en engañarse para sobrevivir a todo el mal que le han hecho.

El cine tiene esa capacidad de mitificar y desmitificar, y lo sabe bien Hollywood. Nos hace soñar y nos despierta de vez en cuando con cintas como Blonde, donde los espectadores no se encuentran a gusto porque la realidad puede llevarse al cine de forma magistral y, al mismo tiempo, hiriendo nuestras expectativas. Es lo que reflejan algunas críticas publicadas sobre esta película.

Quienes buscamos ese otro punto de vista, esa otra mirada crítica y certera sobre la realidad de algunos fenómenos, nos alegramos de ver la cinta porque sentimos que es un verdadero homenaje a quien tanto dio al cine sin ser comprendida tal como ella sentía, o  que percibimos que podría haber sentido.

Se alaba su fotografía, se da pábulo al inglés de Ana de Armas comparado con el de Marilyn, y se califica incluso de “bestial” película del año. Es más, se dice que no es una construcción sino una destrucción del mito Marilyn.

Yo diría que es una deconstrucción, que es algo bien distinto. Se cuenta cómo se construyó el mito para mostrarnos cuáles son los mimbres utilizados y qué esconden en la formación del mito.

 En los inicios de Marilyn como actriz ocurre una escena que ahora la entendemos perfectamente gracias al movimiento “me too”. Tiene lugar en el despacho-dormitorio del hombre  encargado de darle un papel y que tiene la capacidad de contratarla. Se nos muestra en el film lo habitual y sistemática que es la violación que sufren las actrices y que nadie dice nada, ni ella misma. Solo le queda llorar. Nadie la va entender. Era la forma de operar de la industria.

Por eso es tan importante esta película, porque solo con el mito de Marilyn se puede abordar de verdad la deconstrucción de un mito del cine. Especialmente Marilyn, representa el mito erótico de millones de espectadores. Y así lo dejan ver en sus críticas algunos de ellos. No quieren derrumbar el mito porque se les va el juguete erótico por excelencia.

Hay aspectos biográficos y otros inventados a propósito, tanto en el libro como en la película, pero seguro que la llamada al padre que repite Norma en la pantalla tiene una razón de ser y está fundamentada. Y, de hecho, lo que parece devastador para ella es esa carta que recibe poco antes de morir donde se aclara que quien le escribía misivas con frecuencia no era su padre, sino alguien que jugaba con sus sentimientos, quizá por no poder poseerla de verdad como él quisiera.


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lunes, 28 de febrero de 2022

Café con aroma de mujer

 

Un éxito del que apenas se habla


Esta serie o telenovela, que se puede ver en Netflix desde el mes de enero, se grabó en Colombia y es una nueva versión de la que se emitió en el año 1994 con gran éxito en Latinoamérica. Lleva 8 semanas como la serie más vista en España en esta plataforma de pago. Un gran éxito de espectadores del que apenas se habla.

La telenovela de Latinoamérica no está bien considerada en España y nos sorprende esta aceptación. Los productores han hecho un esfuerzo presupuestario y artístico para romper con el tópico negativo que conlleva la telenovela. En esta ocasión el género considerado inferior  se codea con otras series de gran aceptación por parte del público tanto de habla hispana como de habla inglesa. Se trata de televisión de entretenimiento, muy a propósito en tiempos de pandemia como el que vivimos. Y todo ello contribuye a ese éxito.

De Café con aroma de mujer se habla en las redes sociales y alguna revista, como Semana, entrevistó a la protagonista femenina, Laura Londoño; algún periódico se refirió a la serie tangencialmente, como no, para referirse a la vida privada del actor protagonista. Incluso alguna reconocida periodista española provocó un titular al respecto por hacerse eco en una red social de la belleza de dicho actor, William Levy, un cubano-americano curtido en telenovelas que quiere zafarse del encasillamiento para hacer otros papeles que le den más enjundia  y consideración en la profesión.

Los responsables de la serie, de 88 capítulos en una primera temporada, explotan el atractivo físico de William Levy y lo hacen con gran acierto. El actor atesora cerca de 10 millones de seguidores en Instagram y gran parte de ellos se sumaron a partir de la proyección de esta telenovela en Estados Unidos, Latinoamérica y España. Pero el éxito de Café con aroma de mujer se debe a varios factores.

En primer lugar es una serie basada en una novela, que ya de por sí fue en Colombia un éxito como relato escrito y luego también en la pantalla en su primera versión.

En segundo lugar, la diferencia entre telenovela y serie se revela bastante imprecisa, si exceptuamos la calidad de la realización, la presentación de la historia y el ámbito en el que se inscribe una y otra. ¿Qué diferencia encontramos entre Café con aroma de mujer y Gambito de Dama, por ejemplo? Por el contrario, el espectador dirá que ve varias similitudes y el público en general no categoriza  House of Cards o Mad Men de diferente manera a cómo lo hace con Café con aroma de mujer. Cierto que esta última, desde nuestra cultura, es más reconocible por el contexto y la lengua empleada, el español. Todo ello la hace más cercana y de gran interés para los millones de espectadores de habla hispana. La calidad de The Crowm y Downton Abbey, de la misma plataforma de Netflix, viene dada por el lugar en que fueron rodadas y por la industria anglosajona, tan diferente a la del resto, incluso a la de países europeos. Pero Café con aroma de mujer tiene una correcta trama o tramas, un guion aceptable y una realización que, como dicen los seguidores de las series, “engancha” bien al público espectador.

En tercer lugar, la conjunción de intereses entre medios productores y emisores de la serie, el canal RCN  de Colombia y Telemundo, de Estados Unidos,  junto con la plataforma Netflix, unido al presupuesto adecuado y un elenco oportuno de actores y actrices, contribuyen al éxito final.

Los guionistas explotan tres binomios fundamentales enfrentando a la ciudad con el campo; la riqueza con la pobreza y la bondad con la maldad. Todo ello entrelazado con la historia de amor central, que no falta en ningún relato cinematográfico que se precie.

Las tramas se superponen, por tanto, entre la historia personal de los dos protagonistas principales con el relato de la familia, dirigida por doña Julia. La empresa cafetera, que representa la bondad y la buena imagen del país hacia el exterior, se verá perturbada por la maldad, reflejada en el narcotráfico, que también forma parte por desgracia de la cultura de Colombia.

¿Qué novedades hay en esta versión de Café con aroma de mujer respecto a la primera versión? Indudablemente en la perspectiva de los personajes en su conjunto e individualmente. Llama la atención entre todos ellos que Teresa Suárez (Gaviota) se convierta en una líder feminista. Ella encabeza un movimiento de mujeres en busca de tierra para producir en cooperativa su propio café.  Y los guionistas aciertan cuando dotan a la mujer de una fuerza extraordinaria con el nacimiento de su hijo en condiciones especialmente difíciles. Incluso convierten al protagonista masculino, un “yupi” que vive en Nueva York, en hábil doblador de ropa de bebé y domesticado amante con promesa de matrimonio. En la primera versión, esto no sería posible.

Si los binomios, las tramas y las escenas retrospectivas hacen de la telenovela algo extraordinario y original, para el público español hay una cosa más que añade atractivo y valor. Se trata del lenguaje coloquial que utilizan actores y actrices. Pero esto solo ocurre con los que son nativos del país donde se rueda, porque a los dos cubanos, que se les distingue por su acento diferente en la serie, William Levy y Yarlo Ruiz, no utilizan ciertos términos como los actores y actrices de Colombia. Ellos nos dan el lenguaje con el acento y la perspectiva que conocemos bien de Cuba, y que nos resulta familiar por la relación cultural tan estrecha entre España y aquel país centroamericano.

Sin embargo, en Colombia nuestro idioma común nos ofrece una perspectiva nueva y enriquecedora. Fijémonos, por ejemplo, en los verbos consentir y provocar. Los dos ganan un significado más positivo que el que tienen desde nuestro punto de vista.

Pero lo más llamativo del lenguaje es ese “Kiu” que no sé ni cómo escribirlo y que viene a decir a mi modo de ver “¿Qué hay de nuevo?” Lo utilizan varios actores y actrices de la serie y en repetidas ocasiones.

Una de las expresiones sin traducción posible es “fresco”. No le encuentro sentido negativo ni positivo, sino que parece una expresión para zanjar un tema o profundizar en él, dependiendo de lo que le convenga a la persona con la que se esté hablando.

Decir “plata” entendido como dinero es algo muy extendido en Latinoamérica, por lo que se comprueba una vez más en la serie. Decir “vieja” no es peyorativo, se trata de una mujer joven o de cualquier edad.

“Siga” no indica que se invita a alguien a seguir hablando, sino que camine, que entre en alguna sala o lugar. “Permiso” se pide para abandonar una charla;  la “pieza” es el dormitorio; al teléfono se responde  con “aló” y nunca utilizan el tú sino el usted, incluso entre personas con las que se tiene una relación de cercanía y confianza.

Hay una expresión propia de la alta sociedad, pues la utilizan las dos mujeres encasilladas en esa parte de la tabla, Lucía y Lucrecia. La expresión es “me muero” y denota sorpresa máxima, el no va más.

Hay un verbo que tiene para los colombianos significado propio sin necesidad de añadirle partícula alguna, y es “renunciar”. Ellos saben con ese verbo que alguien deja el trabajo.

Expresiones más conocidas y que no necesitan explicación serían: “¿Cómo así?”, “¿Tanto así?”, “¿Y ya?”, “para qué mas”, “la misma vaina”, “estar grande” o, “pelao”.

Finalmente, y a modo de resumen, en la serie vemos el tratamiento del feminismo, la homofobia y el racismo desde una perspectiva actual.https://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/3463578/cafe-aroma-mujer

lunes, 22 de febrero de 2021

EL DESCONCIERTO: DE GÉNOVA 13 A HASÉL

 


Estábamos tan metidos en faena, intentando sortear la pandemia del Covid19 en su tercera ola, que no vimos que se aproximaban cuestiones menores que tienen su problemática concreta de fondo.

Jamás se me había pasado por la cabeza que Pablo Casado saldría con el cambio de sede del Partido Popular al otro día de las elecciones catalanas. Es un despropósito del que todavía no me he recuperado y creo que a mucha gente le pasa lo mismo que a mí.

El primer partido de la oposición, ese que debe marcar el rumbo al centro-derecha, nos tiene en un desconcierto total. Como dijo el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, la casa es la casa, para bien y para mal, y no hay que abandonarla cuando unos resultados electorales no son buenos. Que lo diga un dirigente que ha conseguido mantener su mayoría absoluta sin la interferencia de los otros dos partidos, Ciudadanos y Vox, le otorga autoridad y prestigio ante el resto del partido, liderado por una persona menos experta que él.

¿Qué hacer ahora, si ya está expuesta la idea? Si el Partido Popular quiere hacer negocio sobre un edificio reconstruido con dinero negro, no vale con venderlo. No nos olvidamos de lo que pasó. Romper con el pasado puede hacerse desde el mismo escenario del crimen cometido. Precisamente permaneciendo en el sitio es cómo podrían limpiar su imagen más pronto que tarde. Tienen varias opciones, entre ellas la de alquilar una parte del edificio y del aparcamiento y conservar la planta que da acceso a ese balcón de los éxitos vividos en el pasado, por si ocurren de nuevo en el futuro. Así se pisa la marca que dejó mal sabor de boca la corrupción.

Entre los valores que atribuimos a los héroes  están los de la perseverancia y la paciencia. Y de eso carece este nuevo PP. Necesita una refundación y un líder con experiencia y fundamento. Esas cualidades las tiene, por ejemplo, el presidente gallego.

 

El segundo desconcierto nos lo produce el apoyo que recibió estos días el rapero Pablo Hasél tras su detención para entrar en la cárcel.  Las algaradas en contra de su detención son un motivo de preocupación y un ejemplo de cómo una sociedad sobre-informada nos puede conducir a la desinformación, las noticias falsas y, en definitiva, a la manipulación.

La revista Interviu en su número 206, del año 1980,  publicaba el siguiente titular en su portada: «Barcelona. Morir por “Los Pecos”». Se refería a la muerte de una joven en un concierto del dúo musical más famoso de aquel momento. La fallecida se llamaba Marta y era una niña que acudió al concierto del parque de atracciones de Montjuic para escuchar canciones como “Háblame de ti”.

Pues Los Pecos aun tenían un pase, ya que emocionaron a mucha gente que acudía a sus conciertos en vivo, ¿pero Pablo Hasél ha hecho algo positivo y artístico con su rap? Por lo que leo de él se dice que levanta rabia y quiere la revolución pero con esas ideas solo siembra desconcierto.

Por una vez agradezco la frase de Isabel Ayuso que le voy atribuir a su asesor Miguel Ángel Rodríguez cuando dijo de Hasél que tiene menos arte que cualquiera de los deputados de la Asamblea de Madrid con dos cubatas en un karaoke. En esta ocasión no parece desencaminada.

 También en Siglo XXI: El desconcierto (diariosigloxxi.com)

También en Liverdades:  El desconcierto - Liverdades

 


sábado, 2 de mayo de 2020

EL COVID-19 EN 40 TITULARES DE PRENSA




UNA OPOSICIÓN IRRESPONSABLE


Los partidos de la oposición al Gobierno mantienen una actitud beligerante y acusatoria a lo largo de las semanas que llevamos de confinamiento. Esta actitud de falta de colaboración resulta chocante en la situación de alarma sanitaria como la que estamos viviendo.

En otros países no se ha planteado tal confrontación sino que hubo un debate técnico entre científicos sobre lo que había que hacer en cada momento para frenar la pandemia.  Al menos es lo que nos dicen los medios de comunicación que ha ocurrido en Alemania.

En el caso de Portugal se destacó la colaboración total de la oposición con el gobierno y así  lo pudimos escuchar en la propia voz de sus líderes.

En España, por el contrario, llama la atención la actitud de Vox, pero aun más la del Partido Popular y su presidente, Pablo Casado,  a quien vemos indignado con Pedro Sánchez. Parece que quiere convencernos de que su odio político puede contaminar a la ciudadanía.

No debería haber lugar para esa indignación en un momento de flaqueza. Nos preguntamos estos días si no cabría tener otra actitud aunque fuera por prescripción bíblica. Más o menos la idea que quiero expresar es esta: en momentos de agobio de tu enemigo no lo acuses de fechorías porque eso te hará más débil todavía.

Analizados 40 titulares de prensa, seleccionados a lo largo de 10 días para descubrir el comportamiento del Gobierno y la oposición durante el confinamiento, hallamos en primer lugar esa beligerancia también de dos de los diarios hacia el presidente, Pedro Sánchez.

La selección de titulares de portadas se hizo en cuatro diarios de ámbito nacional: ABC, El Mundo, El País  y La Vanguardia. El calendario elegido fue desde el día 20 al día 29 de abril, ambos inclusive. La noticia en titular seleccionada relativa al tema estudiado es casi siempre la más destacada en cada portada. Cuando se eligió otra y no la más destacada fue porque se buscaba analizar la noticia en la que se daba cuenta de la relación de los partidos de la oposición con el Gobierno, que era el motivo del estudio.

Los diarios ABC y El Mundo se posicionan claramente contra la gestión de la crisis llevada a cabo por el Gobierno, mientras que El País y La Vanguardia interpretan la acción del Ejecutivo sin calificarla en la mayoría de los casos.

El lunes, 20 de abril, la noticia para ABC y El Mundo era la tormenta política sobre el control de los bulos que dañaban la gestión del Gobierno; para El País fue más importante que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias blindaran la coalición de gobierno. La Vanguardia ya hablaba ese lunes de “desescalada”.

El martes, 21 de abril, los cuatro diarios coinciden en el tema del día, que fue el acuerdo de Sánchez y Casado sobre la comisión de reconstrucción. Nuevamente, mientras La Vanguardia y El País mantienen una postura neutra sobre el acuerdo y el lugar de negociación, ABC y El Mundo dan a Casado por ganador al ceder Sánchez que sea en el Congreso donde se negocie la reconstrucción del país tras la pandemia por el Covid-19 y no en La Moncloa.

El miércoles, 22 de abril, los titulares principales en portadas de los diarios mencionados vuelven a coincidir en el tema: la rectificación del Gobierno sobre la edad de los niños que pueden salir a  pasear desde el domingo siguiente. Aunque el tema es el mismo, cada diario titula de una forma tan diferente que no se sabe cuál es el error sobre el que ha rectificado el Gobierno. Puede entenderse que se refieren a la edad exacta de los niños, al día en concreto de permiso para salir o  que sea el paseo mismo el motivo de la rectificación. Para ABC y El Mundo, el tema era que el Gobierno tuvo que rectificar, sin importar el qué. El País aclara que serán los menores de 14 años los que puedan salir, y La Vanguardia aclara que será el domingo el primer día de salida.

Por cierto que la edad infantil es de 0 a 12 años, desde los 12 a los 18  son adolescentes, no niños. Sanitariamente se considera edad infantil hasta los 14 años pero solo por razones de desarrollo y control sanitario. Esto debería estar claro para los informadores, ya lo estaba para el Gobierno pero, una vez más, durante el confinamiento se retorcieron las cosas hasta lo inexplicable.

El jueves, 23 de abril, el tema de los titulares principales varió según cada diario analizado. Para ABC y El Mundo, las palabras utilizadas para calificar al presidente del Gobierno fueron “inoperancia” y “naufragio”. El País simplemente dio cuenta de que se aprobó una nueva prórroga y La Vanguardia, una vez más, se adelantó con el tema y puso el énfasis en las ofertas del PSOE al PP para pactos autonómicos.

El viernes, 24 de abril, para ABC y El Mundo, el tema fue el ministro de Sanidad, Salvador Illa. El País recoge el guante lanzado el día anterior por La Vanguardia y alude a los pactos en autonomías y provincias, mientras que el diario de Barcelona escoge como titular la oferta que el PSOE hace al PP en las autonomías.

El sábado, 25 de abril, tres de los diarios, ABC, El País y La Vanguardia, hablan de la desescalada que prepara el Gobierno mientras que El Mundo  acusa al ministro de Sanidad de “tergiversar” los datos para “doblar” la curva de la pandemia.

El domingo, 26 de abril, solo El País y La Vanguardia trataron en los titulares de portada cuándo se podía pasear desde el sábado, día 2 de mayo. ABC prefirió hablar de tratamientos eficaces contra el Covid-19 y El Mundo destacaba en portada una entrevista con la ministra de Asuntos Exteriores.

El lunes, 27 de abril, ABC y La Vanguardia coinciden  en el tema de los titulares principales en portada, la salida el día anterior de los niños a la calle, mientras que El Mundo prefirió hablar de los fondos que reclaman las CCAA, y El País se inclinó por las exigencias de los hospitales y las UCI para el fin del confinamiento.

El martes, 28 de abril, los diarios titularon de diferente manera y cada uno eligió un tema distinto a los demás. Para ABC, el Gobierno buscaba controlar la Justicia. Para El Mundo el Gobierno admitía haber hecho menos test de los que decía. El País publicaba la cifra total de hospitalizaciones y La Vanguardia se refería a la responsabilidad de la ciudadanía para no tener que frenar la desescalada.

Finalmente, el miércoles, 29 de abril, la palabra “desescalada” aparecía en los titulares de tres de los cuatro diarios analizados. El País y La Vanguardia la utilizaron para explicar las fases y para señalar que será hasta finales de junio, El Mundo, para criticarla por no tener “calendario” y por ser en “continuo estado de alarma”. ABC aludía a Pedro Sánchez diciendo que impone “su nueva normalidad”.

Con todas las diferencias y particularidades encontradas en los titulares de los cuatro diarios, lo que más llama la atención es la indignación del líder del principal partido de la oposición en un momento de crisis como esta.

No solo a través de las informaciones de la prensa, sino también en medios audiovisuales, publicaciones online, digitales y redes sociales, la oposición parece que quiere dar a entender que este que tenemos no es un gobierno legítimo y que hay que acabar con él cuanto antes.

Un representante político no puede insultar o descalificar a su adversario sin razón porque crea inseguridad en la ciudadanía. Lo que debe hacer es ofrecer alternativas claras, dar ayuda siempre al Gobierno para tranquilizar en una crisis como esta sanitaria.

Lo vimos en directo en el Congreso de los Diputados. Pablo Casado amenazó con retirar el apoyo al presidente porque la portavoz del Grupo Socialista señaló a comunidades autónomas como la de Madrid de no haber previsto la crisis sanitaria por el Covid-19 y, sin embargo, descargar en el Gobierno toda la responsabilidad de las muertes y de gestionar mal la compra de material necesario para evitar el contagio.

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