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jueves, 23 de marzo de 2017

LA CRISIS DEL PSOE


Nadie duda de que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) está en una situación grave y decisiva. Todavía no hay convocatoria oficial de primarias pero desde hace casi dos meses dos candidatos vienen celebrando mítines ante sus seguidores. Ahora que dicen que se presenta un tercero, Susana Díaz, vamos a ver si acortan los plazos, porque Patxi López llevará cinco meses de campaña cuando sean las votaciones, y Pedro Sánchez llevará cuatro. A la candidata andaluza se lo van a poner fácil. Ella no tendrá ni dos meses de campaña para ganarse la confianza del público cuando los militantes vayan a votar.
La gestora, o las personas que la forman y envían mensajes, se mostró nerviosa ante el éxito de Sánchez y quieren someter al candidato a normas financieras del partido sin haber convocado formalmente las elecciones primarias. Contradicciones de un partido en crisis. Lo tenían controlado  a través del diabólico calendario de elección de nuevo secretario general, pero la cuestión de las microdonaciones privadas hizo saltar de nuevo el motivo de rechazo contra él. Buscan constantemente razones de peso que invaliden su candidatura antes de ser presentada. Pero ya saben, tiene éxito de público y éxito en la financiación, y mola a la gente.
Se dicen muchas cosas sobre la procedencia geográfica de cada uno de ellos: vasco, madrileño y andaluza, pero nada tan gráfico como aquel llamamiento de Pedro Sánchez  (no carente de algo de chulería madrileña)  invitando a Susana Díaz a presentarse y luchar por la secretaría general. Aquel desafío sigue avanzando y parece que no le darán el cargo a la candidata oficial sin haber trabajado por ello. Esta vez, no.
Lo único bueno de la reunión del pasado martes en la calle Ferraz, a la que acudieron dos personas por cada candidatura, fue reconocer por parte de la dirección provisional del partido que hay candidatos a dirigirlo y que uno de ellos es Pedro Sánchez, porque hasta ese momento lo trataron como un auténtico outsider.
Nunca el PSOE mostró abiertamente tanta inquina, y menos contra un dirigente elegido por las bases y ratificado en congreso. Para poder comprender lo que ocurre no hay más remedio que mirar atrás. El pasado esconde los secretos de la venganza y esta da para muchas interpretaciones.
Yo misma escribí mi sorpresa que fuera una mujer la que aparentemente, y no tan aparentemente, ejerciera el poder en la sombra mientras que un hombre fuera el líder por delegación; algo que, en las cuestiones de igualdad de género, se ven al revés en multitud de ocasiones. Por tanto estábamos y estamos ante una situación singular.
Si bien ya nos recordó la parodia del pasado carnaval de Cádiz, que Susana no tenía el poder, sino que ella misma era y es un peldaño más en la escalera que conduce al púlpito. Cierto, ella no tenía el poder porque el poder siempre es limitado, pero si fuera el poder que tiene que ejercer una mujer por el hecho de llevar a cabo una política por la igualdad, no cumpliría  las condiciones. Lo que ocurre en el PSOE es una reproducción del más puro estilo de la masculinidad (por no decir del machismo imperante en la política). Nada nuevo nos ha traído Susana Díaz por el hecho de ser mujer. O sí, solo una mujer sabe crear un estado de alarma como caldo de cultivo para un golpe de moqueta como el que ella ha llevado a cabo en el mes de septiembre de 2016.
Nunca antes el PSOE  tuvo tantos portavoces y barones diciendo lo mismo sobre un mismo tema como cuando fue secretario general Pedro Sánchez. Las imágenes de Susana Díaz en las reuniones de los comités federales indicaban bien claro que el mensaje principal no se iba a conocer desde la tribuna de oradores, sino que circularía antes o después de la reunión sirviendo de comidilla y de intriga contra el líder, candidato siempre a ser depuesto de un momento a otro.



© Áurea Sánchez.

viernes, 20 de enero de 2017

Las Marías de Santiago, nuevo libro en el que se cuenta la verdadera historia de "las Marías"

Las Marías de Santiago es un relato histórico sobre dos mujeres muy conocidas y populares de la ciudad que recibieron los apodos de “las Marías” y “las Dos en Punto”, pero también las llamaron “locas” y “solteronas”. Sus verdaderos nombres y apellidos, sin embargo, no eran tan conocidos. Fueron María y Coralia Fandiño Ricart y pertenecieron a una familia numerosa, humilde y trabajadora.
Estas dos hermanas, de los trece que fueron en total, alcanzaron popularidad  porque paseaban por las calles y plazas cuando el paseo era un auténtico ritual ciudadano, y lo hacían cogidas del brazo y diariamente, a la misma hora. Por eso las llamaron  “las Dos en Punto”.
Sobre las dos mujeres se difunden todavía infinidad de anécdotas, casi todas incluyen la burla y el desprecio. Algunas se refieren a su hipotética locura, otras a su destacado temperamento, y las hay también que refuerzan su preferencia por pasar el rato con los nuevos estudiantes que llegaban cada curso universitario a Santiago.
En varios establecimientos hoteleros de  la ciudad se pueden ver fotografías de las dos mujeres tomadas en los años sesenta y setenta, pero pocas han sido autorizadas por sus protagonistas. Los vecinos que las conocieron afirman que rechazaban ser capturadas por las cámaras y  que solo en contadas ocasiones posaron por voluntad propia.


Pocas personas sabían que eran las hermanas de Manuel, Antonio y Alfonso Fandiño Ricart, sindicalistas pertenecientes a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), perseguidos y encarcelados durante la dictadura de Franco. Por esta razón, María y Coralia fueron golpeadas físicamente por los agentes que llegaban a la casa en busca de sus hermanos, y en la calle fueron vapuleadas por la mayoría de la gente, que torcía la cara cuando las encontraba en su paseo diario.
María y Coralia fallecieron a principios de los años ochenta, pero muchos vecinos y turistas de décadas pasadas las recuerda. Desde hace más de veinte años dos estatuas instaladas en la Alameda hacen honor a sus vidas. Ellas representan a la gente común en una ciudad que recibe al año más de un millón de turistas y peregrinos.
Ver campaña de promoción en este enlace:

sábado, 24 de diciembre de 2016

La violencia de género en los artículos de opinión de la prensa española



Tres mujeres de 25, 30 y 44 años han muerto en España en las últimas 48 horas por la violencia de género y los dos diarios de referencia, El País y El Mundo, no publican artículo de opinión alguno sobre el tema. Sí lo ha hecho la Cadena SER en el programa Hoy por hoy, con un ejemplar editorial de Pepa Bueno.
No lo hace tampoco La Vanguardia, a pesar de que una de las fallecidas fue asesinada en Tarragona.
“¿Por qué matar a una mujer sale tan barato?” se pregunta Xosé Carlos Caneiro en La Voz de Galicia. Este diario, que no tiene editorial, publica el único artículo de opinión sobre este tema de un total de trece, cuando dos de las tres mujeres fallecidas fueron asesinadas en Galicia. En Vigo y Santiago, respectivamente.
No es que salga barato asesinar, es que solo nos acordamos de las mujeres y de la violencia que sufren cuando son asesinadas, y con el asesinato parece que los agresores, uno a uno, recuperan la tranquilidad de vivir con un pensamiento que está muy asentado en la cultura patriarcal.
Caneiro pide condena permanente revisable para los asesinos de violencia machista, y dice hacerlo con remordimiento por no ser políticamente correcto. Algo hay que decir para que parezca que nos escandalizamos cuando ocurren estas muertes y se dan en personas jóvenes; en relaciones sentimentales ni siquiera conocidas por los más allegados, como es el caso de la joven de Boqueixón (A Coruña), pero ese no es el camino. Los asesinos descansan cuando leen estos artículos de opinión y piensan que algún día les tocará a ellos y harán lo mismo. No se mueven de donde estaban cuando leen estos artículos que son de por sí inmovilistas. Entonan el mea culpa y dejan todo como estaba.
Tampoco es el camino adecuado recurrir al insulto y al menosprecio del asesino cuando mata, hay que decirlo antes de que mate. La labor de concienciación contra la violencia comienza más atrás, hay que ir al origen del error cultural. No se puede actuar en caliente contra el asesino, por el contrario, hay que reconocer que las mujeres sufren violencia  día a día, y que esta violencia se manifiesta de forma brutal en el asesinato. Antes de que ocurra el fatal desenlace ya se está fraguando  ¿Cómo? Se fragua también en los medios de comunicación con el silencio de hoy en las páginas de opinión. Que no les quepa duda.


martes, 6 de diciembre de 2016

BERTOLUCCI, BRANDO Y SCHNEIDER


Bernardo Bertolucci es ganador de nueve premios Oscar de Hollywood como director de cine y Marlon Brando, dos, como actor. María Schneider no recibió ninguno como actriz. Solo la distinguieron en Francia como Caballero de las Artes y las Letras. Falleció de cáncer en Paris hace cinco años sin que director ni actor le pidieran perdón por cómo la manejaron hasta la humillación en la película El último tango en París.
Marlon Brando tendría hoy 92 años, pero falleció a los 80 en el año 2004. Tiempo tuvo de rechazar la nominación al Óscar de 1973 (ya que era tan rebelde), pero no lo hizo. No lo ganó. A lo largo de su vida hizo declaraciones de desprecio hacia la actriz en varias ocasiones, por lo que tenemos constancia de que era consciente del daño sin que tuviera necesidad de arrepentirse. Por el contrario, defendía su modo de actuar contra ella y contra todas las mujeres. No hace falta decir que era un machista y que esa actitud incluso significó un plus para acrecentar su aura de mito que se construyó a su alrededor. Todos somos culpables, pero Hollywood está cambiando.
Las polémicas declaraciones de Bernardo Bertolucci de hace tres años, reconociendo que él y Brando pactaron utilizar mantequilla como lubricante y no solo representar una violación sino llevarla a cabo de forma inesperada y no consensuada con la actriz María Schneider en la película de 1972, están sirviendo para llamar la atención sobre la violencia de género empleada en el cine de forma sistemática. “No quería que fingiese la humillación, quería que la sintiese”, declaró Bernardo Bertolucci sobre lo ocurrido y también aseguró que se sentía culpable, pero que no se arrepentía. Pacto de caballeros: ni Bertolucci ni Brando se arrepienten, pero aquí está el testimonio, con él justifica Bertolucci la violencia empleada. Es de suponer que el célebre director de cine lo hace por el bien del buen cine.
Ejemplos como este nos sirven para entender la cultura de la violencia contra las mujeres. Por eso la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, contempla cambios en la cultura y en la educación. Para que deje de normalizarse la violencia desde los libros de texto, el cine y la literatura, hay que ejecutar cambios. Toda producción intelectual debe rechazar la violencia contra las mujeres y promover patrones de igualdad entre mujeres y hombres.
La peor violencia es la que se asienta en la cultura del cine, la literatura y la publicidad. Mantenerla y no denunciarla o modificarla, como está haciendo ahora Hollywood, es contradictorio con lo que se promueve desde los poderes públicos, que animan a las mujeres y sus parientes a denunciar casos concretos de violencia de género. Por estas contradicciones de los poderes públicos no debemos denominarla violencia doméstica, sino violencia de género. Porque las actitudes machistas surgen en la vida pública, por tanto debemos llamarla violencia de género, la que va contra las mujeres por el hecho de pertenecer al género femenino.
María Schneider fue una actriz nacida en los años cincuenta, que comenzó su carrera a los 15 años y solo tenía 19 cuando fue elegida entre más de cien jóvenes para interpretar el papel que Bernardo Bertolucci tenía en su guión. El actor principal era Marlon Brando, con 48 años, y en su rol se centraba la película. Un hombre al borde del abismo pero con mucha capacidad para ejercer la violencia contra las mujeres.
María sufrió lo que es conocido hoy como cuadro psicológico de mujer maltratada o víctima de violencia de género. Al poco de ser rodaba en París la escena de la violación, las mujeres de su generación recibíamos la noticia de las excursiones a Perpiñán para ver la cinta. Algo moderno y atrevido que no se podía ver en España por considerarla no apta para el público, sometido a la dictadura militar. Incluso había quien justificaba la utilización de la mantequilla como algo que se hacía habitualmente en círculos más cultos y atrevidos. Nadie hablaba del personaje masculino representado, se hablaba del actor Marlon Brando. Con el tiempo podemos decir que el actor se comió al personaje y los críticos del cine entretenidos con la escena de la mantequilla y la violación de una joven mujer. La actriz tenía las cualidades de ser una Lolita perversa y le servía a Berteolucci para representar el papel de víctima, una mujer como otra cualquiera, que se sometía a la humillación y que incluso casi la buscaba, como único destino. Ese era el mensaje que recibíamos las mujeres. Pero esa cultura pertenece al pasado. Por eso está siendo rechazada.



jueves, 17 de noviembre de 2016

La gestora de la gestora


Pudiera parecer que lo que ocurre en el socialismo gallego responde a un momento “Galicia sitio distinto”; una parodia sobre la lucha por ocupar un lugar en un mundo en evolución y desconcierto. Y así es en cierto modo.
Si en Cataluña representan los socialistas la avanzadilla de cómo puede progresar la izquierda, removiendo estructuras pasadas; si en el País Vasco juegan a lo que pueden jugar condicionados por su pasado, en Andalucía nos dicen un día sí y otro también que son la federación más poderosa y que aprueban (por no decir son la madre de) la gestora creada para dar la abstención, más todo lo contrario, a Rajoy.
Mientras eso ocurre, a grandes rasgos, en las distintas comunidades, en Galicia se ha montado una revolución con marchamo propio: la gestora de la gestora.
Pues sí, en la etapa de Pedro Sánchez se creó una gestora gallega por acontecimientos sobrevenidos al entonces líder, José Ramón Gómez Besteiro, imputado por su gestión en la Diputación de Lugo. Lo cual dejó al partido descabezado y sin opción de formar una alternativa a la presidencia de la Xunta, como así ha sido. Podría decirse que fueron ironías de la política, pero no, hay que decir que son sarcasmos, más bien, los que concurren en estos hechos. Porque quien con más ahínco exigió la dimisión de Gómez Besteiro en el Partido, también exigió la dimisión de Pedro Sánchez al día siguiente de las elecciones gallegas, en las que socialistas y en Marea empataron a número de escaños. Sin piedad de ningún tipo.
Cuando esto sucede, no es de extrañar que los militantes y simpatizantes tomen como única opción posible la parodia y la risa en forma de retranca. Ya saben, aquel humor propio de los gallegos. Esto es una forma de alivio para afrontar el futuro.
También esto ocurre a los mandos orgánicos de la organización, pues a la gestora existente por lo que acabo de exponer, le surge otra gestora encabezada por la presidenta de la Diputación de Pontevedra e impulsada por el alcalde de Vigo. Pelean los socialistas gallegos por sustituir una gestora por otra. Están hundiéndose y se enzarzan en un “quítate tú que me pongo yo” humillante y aterrador.
Vamos a ver si la gestora federal se considera con capacidad para nombrar una nueva gestora en Galicia que sustituya a la actual. Todo es posible.
Veremos también si hay primarias o no para elegir el secretario general, porque ese es el próximo fraude interno que se cocina en el PSOE.


© Áurea Sánchez

lunes, 17 de octubre de 2016

Lo personal es político



Faltan tres semanas y un día para las elecciones presidenciales de los EE.UU. y parece que las mujeres decidirán quién será el próximo presidente. En esta ocasión, si rechazan al candidato republicano, como dicen las encuestas, será una mujer la presidenta.
Nunca antes como en esta campaña el voto femenino fue tan importante (quizá también decisivo) desde la lucha por el sufragio universal. Los frutos del movimiento feminista se ven en momentos que nos depara la historia sin haberlos previsto. Este es uno de ellos.
Lo personal es político. Lo que ocurre a las mujeres en la vida privada es una cuestión que afecta a la sociedad en general. Lo que los hombres piensan y hacen, tanto en el ámbito público como en el privado, son cuestiones que interesan a toda la sociedad. La cuestión cultural de género está en la agenda política, como era de esperar. Y está situada de forma transversal. La reivindicación de la igualdad de trato entre mujeres y hombres ha calado en los dos partidos, demócrata y republicano, y las mujeres deciden porque el problema del machismo les afecta directamente y de forma generalizada. La concienciación de que los comportamientos abusivos  por razón de sexo son rechazables y punibles se va asentando en la sociedad americana y esperemos que no haya vuelta atrás. Especialmente porque lo que allí ocurre repercute en Europa y en todo el mundo.
Lo que vaya a hacer Hillary Clinton como presidenta será cuestionado de forma machista, porque procede la responsabilidad ejercida por una mujer, y eso es todavía rechazable por una cuestión cultural que cercena las posibilidades de las mujeres en todas las sociedades. El electorado que la apoya de forma incondicional confía en que todo sea superado por una política experimentada y preparada, que va alcanzar el poder  y esto es lo que nos ofrece el momento histórico, el de un cambio memorable.
Estamos viviendo un momento político que marcará un antes y un después. Para una parte de los observadores este logro de las mujeres llegando a lo más alto en las instituciones era una situación esperable y no le dan más importancia, para otros representa un cambio de marcha que inicia el futuro y presenta como caducos métodos hasta hace poco aceptados como los tradicionales, los mejores e inamovibles.
Esperemos que el día 8 de noviembre podamos decir: “Hoy es el futuro”, y, al contrario de lo que propugnaba el extinto grupo musical La Polla Records en la canción con este mismo título, la vida no es agonía y no la viviremos agónicamente porque lo que cambia con las mujeres ejerciendo el poder es la forma de ejercerlo. Se abre un abanico de oportunidades. El poder femenino debe representar un proyecto nuevo de vida, de esperanza, de colaboración, de hacer partícipes a los que estaban apartados y excluidos, de comprender a los que piensan diferente, de tener en cuenta, en definitiva, la diversidad social. El futuro en femenino tiene que ser siempre prometedor.

martes, 4 de octubre de 2016

EL SECRETARIO GENERAL, SACRIFICADO



Ocurrió el primero de octubre de 2016. Fueron doce horas de martirio en la familia socialista. Una lucha fratricida que finalizó con el sacrificio del hijo en nombre del padre. Se levantaron las manos, unas para decir no al acuchillamiento, otras para empuñar ellas mismas el arma fratricida.
No se hablaba de otra cosa en los restaurantes, en las tiendas, bares y cafeterías. También en las casas y en todos los lugares públicos, el comentario general era, ¿cómo va la cosa en el PSOE? Desde el rapto y asesinato de Miguel Ángel Blanco no vivíamos tan pendientes de la radio, la televisión y de los móviles. Minuto a minuto anunciaban las ediciones digitales de los diarios que tenían novedades. El tema paralizó la vida del país. Todo el mundo estaba pendiente de si el secretario general salía vivo o muerto del encuentro.
La resolución llegó sobre las nueve de la noche, las manos agresoras eran más que las que pedían que parara el golpe de estado, orquestado desde el mismo día que se aplaudió la noticia de que había secretario general y que iban a ir todos a una. Dicen que dijo la madre: “Este chico no vale, pero nos vale”.
El crimen se cometió sin que en la casa se hubiera constituido una fórmula reglamentada para tomar tal traumática decisión, pero en el revuelo montado se cometió el acto, y surtió efecto. El mismo sacrificado indicó por donde podían clavar la espada para que le infligiera el mínimo dolor. Así se hizo.
Los que tenían la mayoría y los que estaban en desventaja querían votar lo que más les convenía y no había forma de asestarle el golpe de muerte al que fuera candidato a todo o nada. Sobre el lugar del crimen voló durante buena parte de la mañana y la tarde la fórmula que nadie parecía capaz de hacer llegar a los reunidos y al órgano no constituido. El mensaje era: “Que se someta a votación la propuesta del secretario general”. Cuando así pudo ser, llegó el punto final. El secretario general fue sacrificado, y el mismo dijo que iba a morir. Los reunidos respiraron aliviados, pero lloraron y llorarán el apuñalamiento. Un crimen en familia donde, como se ha visto, todavía manda el padre sobre el hijo adulto, no hay futuro. Ahora todo el mundo sabe que el chico no les vale, pero vale.


© Áurea Sánchez