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jueves, 22 de agosto de 2019

MASCULINIDAD Y FEMINIDAD EN LAS NOTICIAS



Si tomamos como ejemplos al director de cine Carlos Saura y a la baronesa Thyssen en las entrevistas de ambos más recientes que aparecieron en los medios de comunicación, vemos que el mundo cambia a pesar de que ellos no reman en la misma dirección.
Si tenemos en cuenta también que son personas de reconocido prestigio en la cultura, es lógico que sean modelos a seguir por generaciones presentes y venideras. Y es por eso, porque son personas influyentes, por lo que merecen ser analizados sus casos en este artículo sobre masculinidad y feminidad.
Carmen Cervera, baronesa Thyssen, respondió a Jodi Évole en la temporada más reciente de Salvados  (La Sexta) que no tenía sentido denunciar abusos sexuales en el cine treinta años después. Esto, viniendo de una actriz y modelo, es reseñable. Pero lo es también porque, al contrario de lo que ocurriría con otros temas tratados en la entrevista, Évole no indagó en ese pensamiento de la ex actriz. Nadie en el mundo de la comunicación y el periodismo puso el grito en el cielo por haber dejado el prominente periodista tal tema colgando.
El movimiento "Me Too" no es algo pasajero. Es de esperar que ya nada sea igual a partir de él. Que cambie el cine en sí mismo, es lo que convierte al movimiento en algo extraordinario. El tiempo dirá si es así, pero ya lo parece.
¿Se atreve algún director de cine a hacer hoy una película como "Erase una vez en América" (Sergio Leone, 1984) con el mismo enfoque? Se puede contar la misma historia, los mismos hechos, pero estaría quebrada sin el punto de vista de las mujeres.
Sin contar con las mujeres hizo Tarantino su última película "Erase una vez en Hollywood" y ahí están los resultados, decepcionante incluso para los seguidores de este director.
Ana del Barrio, entrevistadora de Carlos Saura para El Mundo, introduce el tema del feminismo recordándole sus propias palabras que "siempre ha hecho lo que las mujeres han querido". El director de cine reconoce que las reivindicaciones de las mujeres van a cambiar el mundo aunque bosteza una serie de frases manidas y consabidas sobre machismo, feminismo, las mujeres en el poder, etc,  y asegura que no es machista porque nunca lo ha sido.
Saura dice cosas sorprendentes como que está naciendo odio hacia el hombre  y a renglón seguido anima a las mujeres a tener relaciones lésbicas porque así, de ese modo, se libran de problemas en relaciones heterosexuales. Incluso se queja de que de este tema no se habla demasiado. En el mismo orden de cosas aconseja que se hable más de ejemplos positivos de hombres no violentos.
A la pregunta sobre si cree que hay un auge de relaciones sexuales entre mujeres afirma que "está claro". Pero viniendo de un director de cine emblemático, parece escasa su argumentación. Es mucho más visible la homosexualidad masculina que la femenina. Y el hecho de ser más visible una que la otra ya merece una explicación detallada, que no puedo ofrecer en este artículo.
Lo que parece insostenible es que las mujeres tengan que refugiarse en ellas mismas porque los hombres son violentos. Habrá que cambiar el mundo para que sea más agradable para todos, sin exclusiones.

 También en Liverdades.

domingo, 28 de julio de 2019

ME DESDIGO



La izquierda no está tan unida

Escribí el pasado día 27 de abril, en vísperas de las elecciones generales, que nunca antes la izquierda se había mostrado tan unida, al menos en los últimos cuarenta años. Me desdigo. Era un truco de Pablo Iglesias para evitar una debacle en las urnas. No había tal cambio en Unidas Podemos y su líder consiguió a través del debate a cuatro en Radiotelevisión Española su objetivo: hacernos creer que iba en serio, que lo suyo era hacer una labor a la izquierda del PSOE para construir un gobierno de centro izquierda. Nos ha engañado.
No sé Unidas Podemos, pero Pablo Iglesias bebe de la insurrección, la utiliza como método de trabajo y algunos dicen que obra contra sí mismo. No lo sé, lo desconozco, no nos debe importar.
Dije en aquella ocasión, hace tres meses justos, que el que iba asaltar los cielos estaba irreconocible en el debate mostrándose colaborador y fiel, como el auténtico muñidor de la moción de censura contra Mariano Rajoy, nada que ver con aquel acusador contra Felipe González y contra el PSOE histórico. Nada que ver con el Iglesias Turrión de la fallida investidura cuando Pedro Sánchez iba de la mano de Ciudadanos. Ahí ya supimos que no estábamos ante un político tradicional, sino ante uno más complejo e imprevisible.
No hay tal cambio, y lo memorable es la transformación que es capaz de hacer con tal de ganar la batalla política revertiendo los principios más básicos de la misma. No es un buen socio. Y no hay gobierno de izquierdas porque no es un político al uso, es un dirigente subversivo, ocasional y sublevado contra la autoridad.
Por tanto, me desdigo, no hay tal entendimiento de los partidos de la izquierda como parecía que había el pasado día 27 de abril. Y a pesar de que la derecha está fraccionada en tres bloques, pueden ganar las próximas elecciones y formar un gobierno como los de Andalucía y otras comunidades.
Las derechas se entienden porque ofrecen objetivos comunes claros, y aunque Ciudadanos ocupa un lugar cambiante en el trío, no les será difícil llegar a un acuerdo contra la izquierda. Eso les une muchísimo más de lo que estábamos dispuestos a admitir.
Las elecciones se ganan desde el centro y el gobierno que se forme debe obedecer a ese principio. Gobernar para la mayoría y contra nadie en concreto. Si Ciudadanos está a otra cosa, el Partido Popular y el PSOE deben entenderse y llegar a un acuerdo de mínimos por la estabilidad del país.
No soy la primera en apuntar en esa dirección, pero me reafirmo en que no era tan buena idea la oferta variada de partidos, no facilitan la formación de gobiernos y crean inestabilidad. A tener en cuenta que si volvemos al bipartidismo, este se construye desde una opción de centro aplicando el sentido común y dejando a un lado los errores del pasado que nos llevaron al multipartidismo.
¿La gran coalición? ¿Y por qué no?

También en Diario Siglo XXI.

martes, 23 de julio de 2019

LUGO Y SU MURALLA ROMANA




Son escasos los turistas que visitan la ciudad de Lugo, pero esa escasez de visitantes la hace más atractiva para los que buscan una opción contra corriente.
Encontrarán una capital de provincia con todo lo necesario institucionalmente, con las tiendas más conocidas y algunas exclusivas, con una oferta de tapas propia en la zona de los vinos por la forma de presentarlas a los clientes, y una zona histórica peatonal bastante bien protegida. Por tanto, es una ciudad silenciosa y tranquila. El Museo Provincial y el de la Universidad de Santiago, junto con la catedral, completan una oferta cultural digna de ver en cualquier fecha del año.
Se puede dar un paseo por el exterior de la muralla y solo se ve interrumpido por carecer de acera en un tramo próximo a la calle Vilalba. Una pena. También se puede pasear por la misma muralla y se completa el paseo con varias opciones de subida y bajada a lo largo del recorrido.
Pero salta a la vista que este monumento centenario es digno de una mayor protección. El tráfico debería desaparecer de la Ronda de la Muralla. Debería haber un paseo peatonal en su lugar, para eliminar contaminación acústica y por emisiones de gases de los automóviles. Debería haber también un paseo alrededor de la muralla en su parte interior. Y es aquí donde aparecen los problemas que acechan a la edificación a proteger.
En las imágenes se ve cómo amenazan estas edificaciones interiores y exteriores la singularidad de la muralla romana. Habría que dar un paso más para protegerla. Preservarla es una obligación de los gobernantes y de la ciudadanía. Eliminar la contaminación, y por tanto el tráfico, a su alrededor y hacer zonas peatonales amplias por dentro y por fuera del muro convertiría la ciudad en un lugar aún más atractivo para el turismo, al mismo tiempo que los vecinos disfrutarían mucho más este prodigio  que hace de Lugo una ciudad singular.




jueves, 13 de junio de 2019

COCINAR PARA HIPERTENSOS




Se estima que más del 60 por ciento de la población mayor de 60 años es hipertensa. De hecho, según el estudio "Prevalencia de la hipertensión arterial en población mayor de 65 años ingresada en un Servicio de Medicina Interna" publicado en Anales de Medicina Interna en diciembre de 2006, así lo confirma.
Se refiere a población ingresada en ese departamento del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, pero bien podríamos estar hablando de cualquier otro hospital. Es más, estos son enfermos que ya saben cuál es su mal, el problema es que se calcula que unos 4 millones de españoles son hipertensos sin saberlo.
La hipertensión está considerada como enfermedad asintomática, pero causa graves episodios relacionados con el aparato circulatorio. De hecho figura en el primer puesto de factores de riesgo cardiovascular como la insuficiencia cardiaca, ictus, insuficiencia renal y otras.
Es en los grupos de riesgo donde más se controla la presión arterial para prevenir episodios como los señalados, ¿pero cómo se controla la hipertensión? Dejamos a los especialistas que sigan con los consejos médicos que convengan a cada paciente,  incluido el tratamiento farmacológico, pero para todos ellos no está demás señalar la dieta sin sal como la principal norma a seguir. El medicamento no lo es todo.
Entre las principales recomendaciones para prevenir o controlar la hipertensión figuran la práctica de ejercicio físico, abstenerse de ingerir bebidas alcohólicas y dieta equilibrada, pero no inciden en la importancia de cocinar sin sal y de evitar alimentos curados y salados.
Es fundamental seguir una dieta rigurosa sin sal para que la hipertensión esté controlada. Esto no lo hacen bien en las consultas médicas. No ocurre en Atención Primaria y tampoco en los hospitales. ¿Por qué no ocurre en Atención Primaria ni en los hospitales? porque no hay nutricionistas en las consultas de seguimiento de los pacientes dando pautas  adecuadas para cada caso.
La nutrición del paciente hipertenso no parece ser tan importante como lo es la del diabético y, sin embargo,  parece que tiene más fácil solución en el primer caso.
Cocinar sin sal es la solución pero no solo eso, el hipertenso no debe comer nada  al margen de esa dieta controlada y que no esté cocinado sin sal.
En un país como España, donde las cañas y los vinos van acompañadas de sabrosas tapas y raciones de comida típica de cada zona, ¿qué opción le queda al hipertenso?. Ninguna. Los restaurantes y cafeterías tienen que ofrecer sabrosos platos elaborados con la indicación "bajo en sal" o "sin sal" como ya lo hacen por ley las industrias que envasan alimentos.

También en Liverdades: 





sábado, 27 de abril de 2019

NUNCA ANTES LA IZQUIERDA TAN UNIDA



ELECCIONES GENERALES

Estamos viviendo cambios políticos sorprendentes en los partidos y sus líderes. Lo hemos comprobado en los dos debates celebrados en Radiotelevisión Española y en el del grupo Atresmedia.
No se celebró un cara a cara porque ya no hay bipartidismo sino cuatro partidos principales y quizá cinco a partir de estas elecciones generales. Lo que queda visible de estos debates a cuatro es una división clara en dos bloques, izquierda y derecha, pero la izquierda nunca antes se había mostrado tan compatible como en esta ocasión.
Irreconocible estuvo Pablo Iglesias echando una mano a Pedro Sánchez, reproduciendo los acuerdos de los últimos meses en la formación del gobierno con la moción de censura. Nada que ver con aquel Iglesias de la investidura fallida del PSOE con Ciudadanos. Nada que ver con el Iglesias de las elecciones de 2015 y nada que ver con el Iglesias de las elecciones de 2016. Ha cambiado, y el cambio ha sido memorable. Es una transformación total y elogiable cómo ha llevado a la práctica lo que sin duda conoce bien en teoría política.
Este entendimiento de los dos partidos principales de la izquierda no sucedió antes en los cuarenta y un años que llevamos de democracia (contados desde la aprobación de la Constitución en 1978). No sucedió con Felipe González y Santiago Carrillo y no sucedió con González y Anguita. Durante los años ochenta y primera mitad de los noventa González ninguneó a la izquierda del PSOE porque no la necesitaba al principio y luego Anguita acabó sometiéndose a la pinza con Aznar, cansado de ser ignorado por González.
Los votantes se verán esta vez reconocidos en una alianza natural ensayada ya con el gobierno en funciones, del PSOE, apoyado por Unidas Podemos. Mientras las tres derechas, "la derechita cobarde" y la que viene, pugnan por un líder dominante entre ellas. ¿Será Casado, Rivera o Abascal? A saber.
Las cosas vienen bien dadas para que en España ocurra lo contrario de lo que sucede a nuestro alrededor. La socialdemocracia aquí jugó un papel tardío y parece por momentos que los últimos serán los primeros, porque durante cuarenta años de dictadura no les dejaron jugar la partida al mismo tiempo que en los países abatidos por la II Guerra Mundial. Pedro Sánchez ha demostrado en las primarias que el PSOE es mucho PSOE y así lo reconoce el mismo Pablo Iglesias, que lo daba por perdido, pero que, una vez reconocida esa estructura sólida de la organización, apuesta por la alianza de la izquierda con una puesta en escena estudiada y sacada de un manual de política. Ha aprendido la lección.


También en Diario Siglo XXI
http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/1398583/nunca-antes-izquierda-unida

lunes, 11 de marzo de 2019

MI 8 DE MARZO


Imagen tomada del diario El País, 10 de marzo de 2019.

Poco antes de las ocho de la tarde me encontré en la ciudad de Santiago de Compostela con un ciudadano español con el que tenía que hablar de temas bien diferentes al del feminismo. Sin embargo este copó nuestra conversación, para mi sorpresa.
Surgió de forma espontánea, no recuerdo si fue él o yo quien lo sacó a colación, porque en las calles ya se escuchaban consignas a lo lejos y había en el ambiente un movimiento de fiesta y dinamismo propio de una celebración. Era obvio que mencionáramos lo que estaba pasando a nuestro alrededor, pero no esperaba que tuviera un resultado tan revelador.
Se podría decir que mi interlocutor representa el perfil de un padre de familia, unos sesenta años, centrado, ideas propias y, aparentemente, instruido en valores.
Me espetó sin más que las manifestaciones del 8 de marzo hacen seguidismo de una agenda política, que la ley contra la  violencia de género es innecesaria, que los agresores son "de otras latitudes", que el feminismo debería señalar al islán como instigador de violencia contra las mujeres, y otras lindezas.
Le rebatí cada una de las andanadas que me sacó sin previo aviso, pero no me dejaba hablar, sentí la necesidad de un mediador (o mediadora), que me lo quitaran de encima, en fin, pero nadie acudía en mi ayuda, tuve que peleármelo yo sola. Fue duro. Yo pensaba que ya no me podían ocurrir estas cosas, ahora que las generaciones más jóvenes toman en serio lo de la igualdad de género, que yo podría dedicarme a la poesía, pero comprobé que tengo luchas que librar y que estas pueden asaltarme en el peor momento. Hay que estar preparadas.
Por hablar con este hombre de forma acalorada llegué tarde a la manifestación y se puede decir que no estuve presente, pues la idea de que debía rebatirle e, incluso, instruirle, ocupó mi pensamiento toda la noche tras el desencuentro.
Lo que piensa este varón, a quien yo pregunté por qué tiene esa beligerancia contra el feminismo, representa el pensamiento del ciudadano medio. Me respondió que en absoluto es beligerante con el feminismo.  Yo creo que es una persona reprimida y obcecada en lo cómodo, que niega la violencia contra las mujeres para no tener que moverse de su posición.
Me aseguró sin más que no es machista, le pregunté entonces por qué sabe que no es machista, "porque lo sé. No soy machista" —aseguró—. Le hice la observación de que no le creo, que, por el contrario, le creería si dudara sobre si es machista o no, pero no me entendió. Es de los que piensan que la idea que me forme de él  se basará en lo que me dice, no en lo que mis ojos ven y mis oídos oyen.  Él, por su parte, no es ciego ni sordo, pero no quiere ver ni oír. Vive en sus trece. Como él hay muchos y en eso pensaba yo mientras las mujeres en la Plaza del Obradoiro reclamaban igualdad y ni un paso atrás en la lucha feminista.
Me quedé con las ganas de decirle que en mi entorno más cercano cuento a 8 mujeres víctimas de violencia de género, que si me pasa a mí, también le ocurre a cada uno de nosotros, en cualquier ámbito de la vida en la que nos movamos, si miramos a nuestro alrededor, vemos violencia de género si la queremos ver.
Mis 8 mujeres las defino por su situación: 3 están muertas, una está desaparecida y las otras 4 son supervivientes. De los agresores, 2 están fallecidos por suicidio, de los seis vivos ninguno fue a la cárcel. Alguno de ellos fue investigado, pero sin resultados definitivos.
La conclusión que extraigo de mi estadística particular es que  hay que trabajar con estas 4 mujeres supervivientes para darles una calidad de vida exenta de violencia, de culpa y de obstáculos. Debemos preguntarnos por la calidad de vida de las madres y de sus hijos. Tenemos que exigir que la policía y los juzgados  se empleen a fondo para que los delitos no queden impunes, porque la sociedad debe resolver los males con castigos ejemplares, como en otro tipo de delitos, ni más ni menos.





martes, 29 de enero de 2019

LA PELICULA ROMA



¿Por qué desconcierta al público masculino?

Con diez candidaturas a los premios Oscar de este año, Roma se convierte en una película que hace historia, pero está por ver si se lleva alguno de los diez: sonido, mejor actriz, mejor actriz secundaria, diseño de producción, mejor película, mejor película de habla extranjera, cinematografía, dirección, fotografía y guion original.
No tiene éxito entre el público masculino que ya la ha visto porque los códigos están cambiados. No fueron los  jóvenes instruidos sobre la lectura de un relato que es, en sí, la deconstrucción de una historia, es decir un film para iniciados en el movimiento "me too".
No hay un héroe ni heroína, la protagonista es una criada, con las cualidades humanas que se le atribuyen a este rol social y simbólico. Cleo es una metáfora de una situación humana en general, que se comprende tanto por el colectivo a quien representa como por cada una de las mujeres. Sin embargo, lo que debe preocuparnos es la razón por la que no conecta con el público masculino. La metáfora de la situación que representa Cloe es ajena al colectivo masculino en general, aunque pueda atañer la problemática de forma directa a muchos de los hombres del público.
Aunque sigue una estructura narrativa clásica, en la que pueden delimitarse los viajes de la anti heroína, en este caso, hay aspectos en la película que nos llaman la atención. En primer lugar el uso del blanco y negro y, en segundo lugar, la colocación de la cámara. Sobre esto último son llamativos dos momentos en los que la cámara se hace dueña del relato por sí sola. Uno de ellos ocurre cuando Cloe, enfocada en primer plano, escucha las preguntas de la doctora. Podemos conocer el pensamiento de la protagonista a través de sus silencios y sus escasas palabras. La otra situación se da cuando la cámara se adentra en el agua de la playa en paralelo a la protagonista. Es de suponer que  en este instante el público se remueve en el sillón del cine o en el sofá de sus casas porque teme sumergirse y ser tragado por el mar a medida que la mujer avanza sin saber cuándo llegará el punto de retorno a un lugar seguro, porque la cámara no nos lo dice, por el contrario, nos invita a temer por su vida.

Por lo demás la cámara es testigo de lo que ocurre sin hacerse notar. Viaja con la protagonista pero desde un plano general y abierto, sin llamar la atención. Prueba de esta posición es cuando desde el hall de la casa da cuenta de los movimientos de las personas que suben y bajan las escaleras o acuden a distintas dependencias sin que nadie repare en ser vistos. Porque no ocupa un lugar privilegiado, más bien se sitúa en un punto de espionaje blando.
Existe en el relato un mentor, como en toda historia de corte clásico. En este caso es el ama de la casa. Sabemos que Cloe es una criada cuando se acerca a su jefa para contarle algo importante. El personaje principal se da a conocer informándonos de su situación personal. Y como un ejemplo exacto de "lo personal es político" expresado por Kate Millet en Política sexual, la narración avanza a través de esa noticia que nos trae la protagonista.
La dueña de la casa, como un mentor del héroe en el relato tradicional equivalente, aconseja a la criada qué debe hacer, y esta lo hace. La mentora, sin embargo, permanece en un ángulo oscuro del relato.
La doctora hace de heraldo bueno porque trae buenas noticias y es el aspecto positivo del drama. Conduce a la protagonista por el camino de su propio discurrir. El mentor y el heraldo se fusionan en este relato para ayudar a la criada, que se encuentra ante una situación compleja.
La figura cambiante aparece dos veces en la película y en las dos ocasiones deja a la protagonista en apuros. Sin duda la figura cambiante es ese hombre del que solo sabemos tres cosas: que es capaz de engendrar un bebé, que se entrena para la guerra y que empuña un arma en el peor momento. Esta figura masculina, del sexo opuesto a la protagonista y de inesperada actitud, es la figura cambiante, que en el cine tradicional y de Hollywood lo representa siempre una mujer. Por eso choca el relato a los ojos del público joven masculino.
¿Quién introduce la función dramática en Roma? ¿Quién pone el suspense en el relato? El hombre de la casa ausente, sin duda. Es un enemigo, y así se descubre cuando la madre anuncia a sus cuatro hijos que el padre no volverá a casa.
La sombra y la función dramática se funden en el mismo personaje que describimos  como ausente. Sombra porque se proyecta de esta forma en la vida de la familia, y dramática porque les causa dolor cuando se conoce que no volverá al hogar.

También en Diario Siglo XXI