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viernes, 28 de febrero de 2020

FEIJÓO ESCONDE




¿Conseguirá Alberto Núnez Feijóo  su cuarta mayoría absoluta al frente de la Xunta de Galicia, e igualará así a Manuel Fraga Iribarne quien gobernó durante 15 años? Es la pregunta que se hace la ciudadanía a la vista de las elecciones  autonómicas que se celebrarán el próximo día 5 de abril.

Es tal el éxito del dirigente popular que va a prescindir de las siglas del partido en su próxima campaña electoral. De ahí que se hable de que “Feijóo esconde”. Esconce las siglas del PP y esconde algo más, dice la oposición. Esconde su frustración por no haber llegado a la dirección del partido, relevando a Mariano Rajoy, como era de esperar para una gran parte de los militantes y simpatizantes. Esconde su rabia por la incompetencia de Pablo Casado y esconde muchas diferencias con la deriva del partido tras la renuncia de Rajoy.

Alberto Núñez Feijóo se prodiga poco, pero sale bien parado en las entrevistas. Tiene experiencia y al escucharle es fácil comprender que era la persona idónea para pilotar el Partido Popular. Nunca un proceso de primarias en un partido se ha visto con resultados tan desastrosos como el que ha protagonizado el PP y sus dirigentes con Santamaría, Cospedal y Casado. Feijóo renunció  en su día a competir por razones nada bien explicadas, pero Rajoy debería haberlo propuesto a dedo para no causar más daño a la organización política. Con Feijóo tenían un digno sucesor, como lo ha sido de Fraga en Galicia.

En las entrevistas sale airoso menos en la que le hizo hace años Jordi Évole en el programa de La Sexta, Salvados. No explicó lo que se le pedía, y nadie pidió más manifestaciones. Sus amistades peligrosas confunden tanto dentro como fuera del Partido Popular.

No quiere hablar de coaliciones con Ciudadanos o con Vox, le molestan. Quiere mantener un parlamento limpio de extraños en su bancada. Para él ha sido fácil decir que era la izquierda la que estaba dividida y disfruta con ese “multipartito”, como él dice, cuando se refiere a la política en Madrid, y que rechaza para Galicia. Pero las encuestas dicen que no hay tanta división en la izquierda en Galicia como sucede en la derecha en el resto de España.

La situación difícil para el Partido Popular y para Núñez Feijóo se les plantea en su propia casa. El solo hecho de hablar de coalición o acuerdo con Ciudadanos, y que Vox no presente candidato a la Xunta, pero sí candidaturas, es ya un problema que puede ir a más a medida que avancemos hacia la fecha electoral. Cierto que Feijóo no necesitaba ahora que le hablen de tripartito de derechas, piensa que la derecha es él y nada más.

En Galicia puede haber cambio de gobierno porque esta vez el PSdeG-PSOE presenta un candidato modesto, pero entrañable para el electorado, Gonzalo Caballero. Sucede esta vez algo parecido a lo que ocurrió en el año 2005, cuando Emilio Pérez Touriño consiguió ser presidente de la Xunta, gracias al declive de Manuel Fraga, ya en su cuarta legislatura, y a que la oposición tenía un candidato que no superaba en atracción al del PP, pero no despertaba al menos rechazo. Eso es lo que ocurre en estas elecciones autonómicas gallegas. La izquierda va a quedar reducida a tres partidos y en la derecha andan tres en guerra entre ellos. Tres contra tres pero la oposición tiene a su favor el gobierno de Pedro Sánchez,  un activo que siempre funciona en estos casos.  Por tanto, puede llegar el momento propicio de un tercer presidente socialista al frente de la Xunta.

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sábado, 4 de enero de 2020

TODOS CONTRA SÁNCHEZ




Parece que vamos a tener gobierno, pero trabajo ha costado. Se premia a los que dialogaron durante siete semanas. El PSOE va a tener presidente elegido en las urnas y en Las Cortes, y Esquerra Republicana de Cataluña se gana la Generalitat por vía judicial. De presidente a presidente,  Pedro Sánchez hablará no con Quim Torra sino con Pere Aragonés. Ahora es más fácil que nunca ese diálogo de Gobierno a Gobierno que reclamaban los nacionalistas.
Me gustó el lenguaje del acuerdo entre ERC y PSOE tan rimbombante y correcto, tan pulcro y tan impreciso. Que vengan los relatores a aclararlo. Algunos ya lo han querido hacer nada más conocer el documento. En parte fue alabado por no comprometer a nada al Partido Socialista, otros acusaron a Pedro Sánchez de ser nada menos que un entreguista de la unidad de España.
"El reconocimiento del conflicto político", bien, vale. Suena bien. "Creación de una mesa bilateral de diálogo". ¿Por qué no? El diálogo en política es importante siempre. "...acuerdos que cuenten con un apoyo amplio de la sociedad catalana", ¿quién va decir que no a esto?
Unas fiestas de Navidad, Nochevieja y Reyes  cargantes por lo centradas  que estuvieron en la política, en los insultos y descalificaciones, en las fake news y en la manipulación.
Una dirigente de las tres derechas llamó a los barones socialistas para que se opusieran al acuerdo por entender que Pedro Sánchez entregó la soberanía popular al independentismo catalán, otra llamó a la movilización contra el "Gobierno de la mentira y la sedición". Incluso en una televisión que no voy a citar, se dijo antes de dar paso a las palabras de Emiliano García-Page: "advierte a Pedro Sánchez", pero en sus declaraciones no advertía nada, sino que aclaraba hasta dónde llegaba el acuerdo firmado y hasta dónde no. ¡Lo nunca visto hasta ahora en la deriva informativa política!
Todos contra Sánchez, parecía un slogan oculto estos días de escasa información de trascendencia.  "Acuerdo de espaldas a la Constitución" rezaba un titular de un diario monárquico. "Sánchez debe explicar la fórmula acordada con ERC para Cataluña", decía otro más sutil. "La madre de Salomón. La sensación que queda a los votantes es la de la mala madre del juicio de Salomón. La que quiso partir al niño por la mitad", nada menos, ilustrado este último en el diario El Mundo con el abrazo de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. La beligerancia de algunos periódicos fue total a lo largo del proceso de negociación para la formación de Gobierno.

Y el caso es que el protagonista parecía fomentar ese acribillamiento sin piedad, pues no respondía a nada, y tampoco aceptó preguntas de periodistas en su principal comparecencia pública, lo que le costó nuevas críticas y más presión sobre él.
La CEOE no ayuda, avisa de que habrá más paro con el acuerdo de PSOE-UP para formar Gobierno. La economía solo sube un 2% ( ¡solo un 2%! ), y la culpa es de Sánchez. Hagan algo, parecían reclamar los diarios estos días. El Ibex sube, pero no parece ser noticia de importancia en  esta lucha para controlar el acuerdo de Gobierno y la investidura de Pedro Sánchez.
Un nerviosismo feroz alimentado por dimes y diretes de las redes sociales, donde se desfogan los militantes más descontentos de las tres derechas.


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martes, 12 de noviembre de 2019

LA GRAN COALICIÓN



La repetición electoral de ayer fue un fracaso para el partido mayoritario y ganador de las elecciones. La formación de gobierno está peor ahora que antes.
Hay dos personas que deben presentar su dimisión hoy, si no lo han hecho ya. Son Albert Rivera e Iván Redondo. El primero por haber perdido la oportunidad de formar gobierno  de mayoría absoluta con Pedro Sánchez con los resultados del 28 de abril. El segundo por ser el ideólogo de la repetición electoral sin intentar un acuerdo  antes con alguna de las fuerzas políticas con posibilidades de gobierno. Los dos son ahora prescindibles, incluso entorpecen el trabajo que hay que hacer desde ya.
La labor que tienen encomendada Pedro Sánchez y Pablo Casado es la formación de una gran coalición. Sí, esa que no quiere la militancia socialista y que no desdeña la de los populares.
La gran coalición, de los dos partidos mayoritarios, es la única salida tras la repetición electoral. Primero porque ya la han ensayado cuando gobernaba Mariano Rajoy y fue necesario aplicar el artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Gracias a ese ensayo, el PSOE pudo afrontar una moción de censura increíble incluso para quienes la protagonizaron.
La gran coalición es necesaria para apaciguar la convivencia en Cataluña, inflamada con el proceso de independencia. Es necesaria para la supervivencia de ambos partidos también, porque a derecha e izquierda tienen formaciones que afloraron en contra del bipartidismo. Estas formaciones amenazaron y amenazan con hacer el sorpasso a cualquiera de ellas.
Claro que la gran coalición es un riesgo, especialmente para el PSOE, que puede verse absorbido por la situación y desdibujar su futuro.
No es cierto, como argumentó hace poco el Partido Popular, que con la gran coalición se regala una oposición fácil a la extrema derecha de Vox. Bien es cierto que la respuesta quizá respondía a la posible abstención del PP para que gobernara Pedro Sánchez.
En la oposición quedan dos grupos opuestos, Unidas Podemos y Vox; el segundo con 52 diputados y el primero con 35. Que ambos voten en contra de un gobierno de coalición, junto con los grupos independistas, serán ocasiones que merman su propio futuro, no el del gobierno, afanado en cuestiones principales que importan a la ciudadanía.
La gran coalición es necesaria por la situación de crisis territorial en Cataluña, por la situación económica incierta y porque no hay mayorías que den estabilidad política.
Las votaciones dieron un resultado que obliga a los dos grandes partidos a entenderse, si bien será duro para uno y otro compartir consejo de ministros, repartirse las responsabilidades de gobierno y mantener el tipo ante sus electorados.
Con Pablo Casado de vicepresidente, Pedro Sánchez tendrá que convertirse en otro dirigente. Quizá ya lo vimos ayer ante sus seguidores cuando les dijo "basta, dejadme hablar", porque los agrupados pedían con "Casado no", "con Iglesias sí".
La militancia tiene razón según qué momentos y según qué cosas. La responsabilidad de gobierno exige maniobras retorcidas a veces, aunque siempre tienen que ser entendibles y bien explicadas.
La gran coalición comienza por compartir el espacio de La Moncloa y eso será como vivir bajo el mismo techo un matrimonio que tiene puesto fin a su convivencia. Será para ambos partidos un tiempo provisional, con medidas provisionales, con leyes de máxima necesidad  que aprobar y con acuerdos de urgencia que vayan marcados por la agenda de las instituciones del Estado.
En cierto modo será un parón a la política actual y también un avance, según se refleje lo que acuerde el Gobierno, que será el de todos y el de ningún partido.
Viendo la situación como la peor, nos imaginamos a los ministros respondiendo según conveniencias, sin unidad de acción y negando lo que sus compañeros y compañeras de gabinete dicen en determinados momentos, en determinadas crisis departamentales por cuestiones puntuales.
Nos podemos imaginar incluso un gobierno con dos cabezas diferentes yendo a su aire cada una de ellas, haciendo fracasar el acuerdo alcanzado porque sucumben a las intoxicaciones en la comunicación.
Ahora viene el momento en el que se demuestre que hay capacidad de hacer política a lo grande, teniendo en cuenta el interés general.

miércoles, 30 de octubre de 2019

IMPRESIONES SOBRE PALMA DE MALLORCA



Tenía dos misiones que cumplir en esta primera visita a la ciudad de Palma: saber cómo había afectado el boom turístico desde los años sesenta a la costa y si la catedral estaba tan cerca del mar como mostraban las fotos que me enseñaban últimamente.
De lo segundo ya comprobé que es un efecto óptico pues el agua tan cercana es de un lago que bordea el monumento religioso.
De lo primero hay mucho tema que tratar. La explotación de la superficie cercana al mar es más brutal de lo que pensaba. Son mayoría las construcciones que afean el paisaje, el acceso a las playas o calas es inexistente o con muchas dificultades. En su mayoría son los propios edificios de restaurantes, cafeterías y hoteles los que tienen el espacio de vistas al mar ocupado, de forma que para verlo, hay que pasar por esos espacios privados o pagar para contemplarlo.
En zonas montañosas cercanas al mar la explotación del terreno experimentó grandes transformaciones y se dieron soluciones arquitectónicas curiosas.
Lo anterior sucede en San Agustín y Cala Nova, no así en Playa de Palma donde los cinco kilómetros de arenal son visibles y sin grandes dificultades desde el paseo y hasta la principal calle paralela a este.
A las construcciones nuevas se les asignó en esta enorme playa de la bahía una segunda y tercera fila alejadas del mar, cosa que es de agradecer para los visitantes, que sin ningún tipo de dificultad, pueden bajar a la playa y disfrutar del espacio público. Esta es la principal diferencia a favor de Playa de Palma respecto a otras zonas turísticas españolas del Mediterráneo.
Cómo no recordar aquella canción Vuelo 502 de Los Tres Sudamericanos, "A Mallorca voy con mi canción..." que fue un gran éxito musical en los años sesenta. De aquellas promociones alocadas, estos resultados y estos precios desorbitados que la hacen inasequible. Es de suponer que será difícil contener la avalancha de propietarios con ansias de coparlo todo, como parece.
Todo ello sucede en un ciudad  de más de 400000 habitantes, calificada como la mejor para vivir, con su zona histórica, calles estrechas y peatonales, grandes avenidas y zonas comerciales donde se oye hablar a la gente en francés, inglés y alemán, con tanta frecuencia como en español.
Estos pensamientos surgían mientras al lado de la lonja sonaba una guitarra española. El guitarrista se llevó un buen aplauso del público que parecía no prestarle atención.
Con este artículo, el blog entra en las 15000 visitas. A todos muchas gracias por vuestra atención.

viernes, 11 de octubre de 2019

LA PARROQUIA COMO UNIDAD DE ESTUDIO



Este domingo, 13 de octubre de 2019, a las 13h., presentamos el libro La parroquia de Grixalba (A Coruña). Población y modos de vida, de  María Elisa González-Moro Zincke y Áurea Sánchez Puente. 
Lo presentamos en la parroquia del mismo nombre, acompañadas de los vecinos, de algunos amigos y del alcalde.
Es un hecho histórico para nosotras, las autoras, porque somos, además, editoras y distribuidoras de los ejemplares. Una aportación personal a la cultura, por amor a nuestras raíces y por amor al arte, literalmente dicho. Esperemos que también sea un hecho histórico para el ayuntamiento de Sobrado, que ve distinguida una de sus diez parroquias como unidad de estudio.
Me pidieron un resumen de prensa sobre el libro y no supe más que decir: Es un relato sobre los orígenes de la parroquia desde la prehistoria hasta nuestros días. Difícil sintetizar el contenido, pero, como pueden suponer, habla el libro de geografía, de clima, de vegetación, de fauna y  de población.
¿Por qué la parroquia y no el ayuntamiento o la comarca? Porque ya hay estudios que abarcan esos términos y porque queríamos profundizar en las aldeas que conforman esta unidad parroquial. Un estudio a fondo de sus modos de vida y de la población que habitó y habita este lugar en los límites entre las provincia de A Coruña y Lugo.
El río Mandeo, que nace en Mandeo de Sobrado, pasa por Mandeo de Curtis y desemboca en Betanzos, así como la sierra de A Cova da Serpe, son referencias geográficas para cualquier visitante de la zona.
No hay un hecho singular que marque un antes y un después en los 31 núcleos de población que se analizan, más bien es una tierra olvidada que nutrió de gente la emigración a América y a Europa. En el estudio se descubren los cambios por etapas que marcaron la evolución de la sociedad.
Es de esperar que la comarca Terra de Melide, donde se enmarca la parroquia, se interese por el libro, también la Deputación de A Coruña, pero ante todo, lo que las autoras pretenden es aportar conocimiento de Galicia desde la metodología académica, partiendo de un territorio delimitado, con conexiones con otros ayuntamientos como el de Curtis y Guitiriz.
El jueves, día 17 de octubre, a las 19,30h. la presentación del libro se hará en la librería Couceiro de Santiago.
Os esperamos.

jueves, 22 de agosto de 2019

MASCULINIDAD Y FEMINIDAD EN LAS NOTICIAS



Si tomamos como ejemplos al director de cine Carlos Saura y a la baronesa Thyssen en las entrevistas de ambos más recientes que aparecieron en los medios de comunicación, vemos que el mundo cambia a pesar de que ellos no reman en la misma dirección.
Si tenemos en cuenta también que son personas de reconocido prestigio en la cultura, es lógico que sean modelos a seguir por generaciones presentes y venideras. Y es por eso, porque son personas influyentes, por lo que merecen ser analizados sus casos en este artículo sobre masculinidad y feminidad.
Carmen Cervera, baronesa Thyssen, respondió a Jodi Évole en la temporada más reciente de Salvados  (La Sexta) que no tenía sentido denunciar abusos sexuales en el cine treinta años después. Esto, viniendo de una actriz y modelo, es reseñable. Pero lo es también porque, al contrario de lo que ocurriría con otros temas tratados en la entrevista, Évole no indagó en ese pensamiento de la ex actriz. Nadie en el mundo de la comunicación y el periodismo puso el grito en el cielo por haber dejado el prominente periodista tal tema colgando.
El movimiento "Me Too" no es algo pasajero. Es de esperar que ya nada sea igual a partir de él. Que cambie el cine en sí mismo, es lo que convierte al movimiento en algo extraordinario. El tiempo dirá si es así, pero ya lo parece.
¿Se atreve algún director de cine a hacer hoy una película como "Erase una vez en América" (Sergio Leone, 1984) con el mismo enfoque? Se puede contar la misma historia, los mismos hechos, pero estaría quebrada sin el punto de vista de las mujeres.
Sin contar con las mujeres hizo Tarantino su última película "Erase una vez en Hollywood" y ahí están los resultados, decepcionante incluso para los seguidores de este director.
Ana del Barrio, entrevistadora de Carlos Saura para El Mundo, introduce el tema del feminismo recordándole sus propias palabras que "siempre ha hecho lo que las mujeres han querido". El director de cine reconoce que las reivindicaciones de las mujeres van a cambiar el mundo aunque bosteza una serie de frases manidas y consabidas sobre machismo, feminismo, las mujeres en el poder, etc,  y asegura que no es machista porque nunca lo ha sido.
Saura dice cosas sorprendentes como que está naciendo odio hacia el hombre  y a renglón seguido anima a las mujeres a tener relaciones lésbicas porque así, de ese modo, se libran de problemas en relaciones heterosexuales. Incluso se queja de que de este tema no se habla demasiado. En el mismo orden de cosas aconseja que se hable más de ejemplos positivos de hombres no violentos.
A la pregunta sobre si cree que hay un auge de relaciones sexuales entre mujeres afirma que "está claro". Pero viniendo de un director de cine emblemático, parece escasa su argumentación. Es mucho más visible la homosexualidad masculina que la femenina. Y el hecho de ser más visible una que la otra ya merece una explicación detallada, que no puedo ofrecer en este artículo.
Lo que parece insostenible es que las mujeres tengan que refugiarse en ellas mismas porque los hombres son violentos. Habrá que cambiar el mundo para que sea más agradable para todos, sin exclusiones.

 También en Liverdades.

domingo, 28 de julio de 2019

ME DESDIGO



La izquierda no está tan unida

Escribí el pasado día 27 de abril, en vísperas de las elecciones generales, que nunca antes la izquierda se había mostrado tan unida, al menos en los últimos cuarenta años. Me desdigo. Era un truco de Pablo Iglesias para evitar una debacle en las urnas. No había tal cambio en Unidas Podemos y su líder consiguió a través del debate a cuatro en Radiotelevisión Española su objetivo: hacernos creer que iba en serio, que lo suyo era hacer una labor a la izquierda del PSOE para construir un gobierno de centro izquierda. Nos ha engañado.
No sé Unidas Podemos, pero Pablo Iglesias bebe de la insurrección, la utiliza como método de trabajo y algunos dicen que obra contra sí mismo. No lo sé, lo desconozco, no nos debe importar.
Dije en aquella ocasión, hace tres meses justos, que el que iba asaltar los cielos estaba irreconocible en el debate mostrándose colaborador y fiel, como el auténtico muñidor de la moción de censura contra Mariano Rajoy, nada que ver con aquel acusador contra Felipe González y contra el PSOE histórico. Nada que ver con el Iglesias Turrión de la fallida investidura cuando Pedro Sánchez iba de la mano de Ciudadanos. Ahí ya supimos que no estábamos ante un político tradicional, sino ante uno más complejo e imprevisible.
No hay tal cambio, y lo memorable es la transformación que es capaz de hacer con tal de ganar la batalla política revertiendo los principios más básicos de la misma. No es un buen socio. Y no hay gobierno de izquierdas porque no es un político al uso, es un dirigente subversivo, ocasional y sublevado contra la autoridad.
Por tanto, me desdigo, no hay tal entendimiento de los partidos de la izquierda como parecía que había el pasado día 27 de abril. Y a pesar de que la derecha está fraccionada en tres bloques, pueden ganar las próximas elecciones y formar un gobierno como los de Andalucía y otras comunidades.
Las derechas se entienden porque ofrecen objetivos comunes claros, y aunque Ciudadanos ocupa un lugar cambiante en el trío, no les será difícil llegar a un acuerdo contra la izquierda. Eso les une muchísimo más de lo que estábamos dispuestos a admitir.
Las elecciones se ganan desde el centro y el gobierno que se forme debe obedecer a ese principio. Gobernar para la mayoría y contra nadie en concreto. Si Ciudadanos está a otra cosa, el Partido Popular y el PSOE deben entenderse y llegar a un acuerdo de mínimos por la estabilidad del país.
No soy la primera en apuntar en esa dirección, pero me reafirmo en que no era tan buena idea la oferta variada de partidos, no facilitan la formación de gobiernos y crean inestabilidad. A tener en cuenta que si volvemos al bipartidismo, este se construye desde una opción de centro aplicando el sentido común y dejando a un lado los errores del pasado que nos llevaron al multipartidismo.
¿La gran coalición? ¿Y por qué no?

También en Diario Siglo XXI.